Un balón suelto que aprovechó Capdevila a diez minutos del final permitió a España tumbar a la rocosa Francia en un partido poco vistoso, con dos equipos que jugaron a no perder. El triunfo supone un impulso anímico para la Eurocopa, da un argumento más a Aragonés para creer en estos hombres y en sus ideas, pero no debería desatar la euforia. En realidad, los experimentados franceses no crearon apenas ocasiones, pero supieron desactivar el juego español. Ganó España porque estuvo firme y no se descompuso, pero también porque esta vez salió cara y el remate final de Benzema, en la única distracción de la zaga hispana, se fue al larguero.
Una atmósfera contaminada oscureció el triunfo. Los rumores sobre el futuro de Luis Aragonés marcaron otra absurda jornada en el devenir de la selección y la federación española. Distrajeron a la gente, casi más pendiente del banquillo que del partido. La indisposición de Bojan, cuyo debut hubiera supuesto un récord de precocidad, también restó interés; como la lesión de un Fernando Torres al que no se le pudo apreciar progreso alguno, porque apenas estuvo 20 minutos sobre el césped.
Con el antecedente del Mundial de Alemania todavía bastante cercano, España salió a jugar con enorme respeto. A diferencia de entonces, Luis colocó a Albelda de pivote defensivo. Como el valencianista sólo tenía que mantener la posición, casi como un tercer central y tocar en corto, no acusó su paro forzoso. La consigna era evitar el contragolpe de un rival con una muralla física en el medio del campo. España se mostró incapaz de imponer su juego, pero al menos no sufrió.
En la reanudación, Aragonés cambió fichas pero no el planteamiento. El partido, cada vez más aburrido, moría lejos de las áreas hasta que Capdevila, indiscutible en el lateral izquierdo, lo arregló en el único despiste francés. España le devolvía la moneda a Francia, aunque Benzema cabeceó al travesaño y poco después apareció Iker. Curiosamente, parte de La Rosaleda lo festejó al grito de Raúl, aunque al final más de 30.000 gargantas acabaron coreando a Iker Casillas.