Llega Chippen. Y quizás con él su compañera, la modelo Oksana Andersson (por cierto, en Suecia no ha caído demasiado bien la repercusión mediática que ha tenido la moza por estos lares).
La amistad con Ibrahimovic, la gran estrella sueca, es tal que parecen caídos del mismo limbo: ambos regalan jugadas geniales, solo eclipsadas por una intermitencia en el juego que cansa. No vale para tirar del carro. Pero si se siente arropado levantará Riazor.
Christian Wilhelmsson (Malmö, 1979) comenzó su carrera profesional a los veinte años de edad, en el Mjällby, un modesto club sueco de donde salió también el ex portero de la Real Sociedad Mattias Asper. Sin haber jugado en la Primera División nacional, del Mjällby pasó al Stabaek noruego (2000-2003). Pero sus mejores años fueron en el Anderlecht belga (2003-2006), en donde todavía recuerdan centros sensacionales y memorables carreras por la banda, unas jugadas que, por otra parte, se reproducían muy periódicamente, demasiado dosificadas, tanto que exasperaban. Aún así, sus destellos le sirvieron para recalar en el Nantes francés (2006), club al que pertenece en la actualidad pero que está dispuesto a perderle de vista. Roma, Bolton y ahora A Coruña son los lugares por donde Wilhelmsson rebusca su imagen de antaño.
Le llaman Chippen, algo así como el Vaselinas . No por haber levantado el balón en parábola a un portero, sino porque sus amigos todavía le recuerdan por una sensacional jugada en una partida de minigolf, el chip , esa en la que el jugador hace volar la bola durante muy poco tiempo antes de morder el hoyo.
Un vividor
«Soy un vividor que tiene muy difícil convivir con las reglas», admitió hace unos meses a un diario sueco. «Me siento mejor en la selección de lo que me he sentido nunca en un club», advierte al mundo. Las dos frases resumen muy bien a Chippen. Sus tatuajes le delatan. Le gusta el aquí y el ahora, y que nadie le diga por dónde moverse, ni qué hacer, ni cómo respirar. En los tiempos de Mauro Silva, lo tendría difícil. Ahora, quizás por aquello de llegar casi como la última esperanza blanquiazul, puede todavía señalar con el dedo. Lo de pirarse a un local nocturno, dicho en fino, con Ibrahimovic y Mellberg en medio de una concentración con la selección no estuvo bien. Dicen que fue arrastrado por los dos veteranos, pero hay quien lo duda.
Opiniones diversas
Por cierto, el diario Expressen preguntaba ayer a los lectores de Internet sobre el fichaje deportivista. Dos líneas filosóficas: a) «Me alegro por Chippen, es un fantástico futbolista si le rodea un buen ambiente», y b) «Se ve que el Deportivo estaba buscando un "calientabanquillos"».