Nadal, fulminado en semifinales por el francés Tsonga

Efe / Redacción digital

DEPORTES

El mallorquín nunca tuvo opciones y perdió en solo tres sets (6-2, 6-3 y 6-2).

24 ene 2008 . Actualizado a las 23:32 h.

Rafa Nadal tendrá que dejar para otro año la conquista del Abierto de Australia. El mallorquín ha perdido en semifinales ante el jugador revelación de esta edición del torneo, el francés Tsonga. Y su derrota ha sido contundente. Por tres sets a cero (6-2, 6-3 y 6-2). Y en menos de dos horas. Otra vez será.

Once años después de que otro español, Carlos Moyá, irrumpiera en la final del primer grande de la temporada, Nadal tuvo una gran oportunidad para igualar al menos a su compatriota y amigo, pero en una tarde-noche desgraciada para él se topó con un rival inspirado, desvergonzado en su juego y contundente a más no poder que le arrasó en todos los sentidos.

Nadal no había cedido un parcial hasta esta ronda, y había salvado nueve puntos de set ante sus rivales, pero ante el cuarto francés que le salió al paso este año solo pudo ganar siete juegos en una hora y 57 minutos de lucha desigual, en la que dispuso únicamente de tres puntos de rotura, y no pudo confirmar ninguno.

Recordará seguramente Nadal este partido toda su vida, porque después de tener un cuadro más que asequible no pudo alcanzar la final de este grande, todo por culpa de un rival que le sacó de quicio y no le proporcionó el ritmo que el de Manacor necesita.

Ante un jugador que pega plano y bajo, Rafa no pudo moverle. Ante un rival que destroza con su servicio fue incapaz de robárselo. Ante un oponente que falla en carrera, Rafa no consiguió desestabilizarle y así beneficiarse de sus errores.

Cada golpe de Tsonga era una bofetada hiriente y cada volea suya de revés, a la media vuelta, un misterio, porque el jugador de Le Mans apenas dejaba la raqueta, y el golpe se convertía en una dejada mortal que hubiera firmado el mismo John McEnroe. Tsonga ganó 30 puntos en la red, y eso también contó.

A todo esto hay que añadir, que Tsonga estuvo contumaz con su servicio y que Nadal necesitó una hora y 31 minutos para disponer de los primeros puntos de rotura, tres seguidos. Fue en el segundo juego del segundo set, pero de nuevo el servicio del francés le salvó de una posible reacción de Nadal.

El saque de Rafa tampoco ayudó demasiado. Con algunos rozando los 150 kilómetros hora poco daño podía hacer a un rival que respondía con golpes ganadores a las líneas, y que finalizó el encuentro con 49 de ellos.