El Pontevedra acumula ofertas por el joven futbolista de Portonovo, un mediocentro creativo y con llegada al que la Segunda B se le ha quedado pequeña en dos años
09 ene 2008 . Actualizado a las 02:24 h.Resuena la megafonía de Pasarón: «Con el 19... La perla de Caneliñas... Fran Rico». Aplausos y sonrisas de expectación en la grada. La peña del jugador acaba de colocar la pancarta con su nombre, una foto y un muñeco de un oso que viste una camisetita granate con el número del jugador. «Son un grupo de niñas de 14 o 15 años y estoy muy contento y muy agradecido por su apoyo», señala el propio jugador, nacido en Portonovo (Sanxenxo) hace 20 años. Rico es la nueva perla del fútbol gallego, un mediocentro organizador y con llegada al área rival que ya ha enamorado a muchos grandes . «En verano un equipo de Segunda hizo una oferta, pero para mí eso está lejos, yo solo pienso en seguir trabajando para mejorar», afirma. Incluso el céltico Borja Oubiña se deshace en elogios hacia él.
Su papel destacado en la última eliminatoria de Copa contra el Zaragoza, cuando dio todo un baño de fútbol a Celades, Luccin y compañía, acabó por destaparlo para el gran público. Formado en las categorías inferiores del Portonovo (llegó con solo siete años y hasta el año siguiente no pudo jugar porque no había equipo de benjamines), sus padres poseen el Mesón A Costa a solo 20 metros de la playa de Caneliñas. «Mi padre fue portero del Portonovo y yo empecé como mediapunta o como delantero con libertad. Hasta llegar al Pontevedra juvenil no jugué de mediocentro», recuerda.
El futuro parece suyo. Y se lo come a bocados grandes. Allí ascendió a División de Honor y al año siguiente se clasificó segundo solo por detrás del Sporting de Gijón. En diciembre del 2005 Alberto Argibay le dio la alternativa en el primer equipo. «Ya se había entrenado conmigo en Segunda División, pero no subió definitivamente hasta febrero del 2005. Era la naturalidad personificada dentro y fuera del campo», asegura el técnico, que pide paciencia para el buen desarrollo del futbolista. «Se trata de un chaval muy centrado y fuerte mentalmente. A lo mejor sí que es un nuevo Borja Oubiña, pero hay que probarlo en otras categorías. Borja ya demostró su nivel hasta en la selección española», apunta Argibay.
Admirador de Figo («durante su etapa en el Barcelona», matiza Fran Rico) y de Zidane, para el entrenador de la Cultural Leonesa y gran conocedor del fútbol gallego Milo Abelleira los referentes de su juego podrían ser los barcelonistas Xavi o Iniesta. «No tiene una conducción del balón tan exquisita como ellos, pero tiene mucha calidad y compatibiliza trabajo y visión de juego. Es difícil que juegue un balón sin sentido», afirma. Abelleira revela que el jugador estuvo a punto de recalar en León el pasado verano. «Cuando llegué el secretario técnico me dijo que lo tenía firmado, pero a última hora Nino Mirón [presidente del Pontevedra] se volvió atrás», dice.
Para Abelleira, en su explosión de esta temporada ayudó el esquema impuesto por Gracia de un pivote defensivo y dos mediocentros por delante, uno de ellos el propio Rico. «Por su aspecto puede parecer delgado, pero tiene una gran resistencia y ofrece mucha salida al balón. Como siga así la categoría se le va a quedar pequeña pronto», explica. Sus compañeros lo ven como un jugador «al lado del que es fácil jugar», asegura Óscar Guimeráns. «Es buen tío, humilde y siempre está hablando de fútbol», añade.