El Barça gana a un Rangers al que pudo golear y roza los octavos

Sergi Olego

DEPORTES

El Barcelona pasó por encima de un temeroso Glasgow Rangers con un 2-0 para sellar de forma casi matemática su pase a los octavos de final de la Liga de Campeones.

Rijkaard vio cumplidos sus deseos a la perfección. Quería un tanto tempranero y sus jugadores se lo brindaron. Pronosticaba un Ronaldinho en crecimiento y su pupilo no le defraudó.

El arranque del Barça resultó letal. La visión del brasileño se alió con la ceguera del árbitro para elevar el primer gol al marcador. Messi recogió el centro del astro para asistir a un Henry que, tras lanzarse como un poseso por el balón, marcó con el codo.

Poco a poco la desidia escocesa convirtió el partido en un monólogo local. El Barça le dio a su fútbol la dosis de paciencia necesaria para desarbolar a su rival.

Los azulgrana acumularon ocasiones ante McGregor. Iniesta, Ronaldinho, Xavi y Henry pusieron emoción al juego sin vida del visitante. Pero la guinda vino a cargo de Leo Messi. El argentino fabricó una veloz y precisa pared junto a Ronaldinho y, después, tras recoger el rechace de McGregor a disparo del brasileño, marcó el segundo gol.

Susto de Iniesta

El Barça entró en el descanso con los deberes hechos. Los aficionados se relamían comprobando que la resurrección total de Ronaldinho va por buen camino. Rindieron un homenaje colectivo a su antigua estrella. La grada sólo se inquietó cuando vio a Iniesta retorciéndose de dolor en el césped tras un mal gesto. Pero Rijkaard, que había perdido a Márquez durante el calentamiento por un problema muscular, respiró con parsimonia viendo la vuelta a escena del albaceteño.

Del Glasgow Rangers se supo muy poco en el segundo período. O más bien nada. Entró el gallego Nacho Novo. Pero los jugadores del cuadro visitante seguían cohibidos y maniatados por los azulgrana. El Barcelona aprovechó la situación para darse un festín de toque, aunque su dominio no se reflejó en el marcador por la falta de contundencia de sus constantes andanadas.

Messi acabó perdonando una merecida goleada a un conjunto escocés tan cobarde en su planteamiento que en ocasiones reflejó una imagen indigna de un equipo de Champions.