De Guzmán y Verdú equilibran a un Dépor sin pólvora

DEPORTES

Notable mejoría en el juego a pesar de la derrota y los problemas de definición

01 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

No tuvo suerte el Deportivo en Montjuich, donde firmó el partido más completo de la temporada a pesar de la derrota y de sus evidentes problemas de definición. Pero al menos el juego desplegado es un canto a la esperanza, con ocasiones claras de gol (Lafita, Guardado, Xisco, Coloccini...) y una solidez defensiva que no existió en anteriores encuentros.

La mejoría fue evidente, aunque tampoco como para echar cohetes, porque enfrente hubo un rival muy flojo, porque el gol que rompe el partido llega por un fallo de marca en el último minuto del primer tiempo -no es la primera vez que sucede- y porque el equipo, como en la temporada pasada, continúa con serios problemas para meter goles.

Varios aspectos contribuyeron a la mayor solidez del Dépor, pero la clave principal fue la presencia de De Guzmán, que es el único mediocentro defensivo nato que tiene el el equipo. Los demás son pivotes de un corte más ofensivo y con dificultades para la contención. Si la apuesta es jugar al fútbol con gente de toque en la media, el canadiense debe estar en el banquillo, pero si Lotina llega a la conclusión de que no puede permitirse el lujo de competir sin un recuperador de juego que alivie el trabajo de la defensa, entonces no tiene más opción que la de De Guzmán.

Si en la plantilla no hay un organizador que dé fluidez al resto del equipo (Verdú está siendo utilizado más adelante), al menos debe garantizarse la invulnerabilidad del sistema. Y en ese sentido el Espanyol sólo hizo daño al Dépor cuando éste se fue con todo a por el empate y asumió el riesgo de dejar espacios para las contras.

Colaboraron también en la mejoría defensiva el buen partido de Sergio, un Piscu más entonado que Aythami y el trabajo de todo el equipo en la presión, empezando por Xisco y Verdú. En cuanto a los laterales, al menos hay un zurdo en la izquierda. Sin embargo, Filipe Luis presenta un perfil casi idéntico al de Barragán, con una vocación ofensiva muy interesante y dificultades evidentes en cobertura.

Juego al primer toque

En el plano ofensivo, la entrada de Verdú garantiza siempre más presencia en ataque, porque el balón se mueve a otra velocidad, aparecen las paredes y los desmarques encuentran el premio del balón. Xisco, cada vez más maduro, aporta contundencia, velocidad y trabajo, aunque el gol sigue siendo la asignatura pendiente de todo el equipo.

El Deportivo, con sequía creativa en partidos anteriores, encontró esta vez muchas vías de acceso hasta los dominios de Kameni. Entró por las bandas con los interiores y los laterales, y también empleó las contras (Lafita y Xisco) forzadas por la buena presión del grupo en el centro del campo. Pero fue el juego combinativo de los Verdú, Guardado, Sergio o Riki el que abrió al primer toque las mejores vías de acceso por el medio y medio del sistema defensivo del Espanyol, que nunca supo cómo contener el aluvión atacante de su adversario.

Así llegaron claras ocasiones de peligro, pero con la evidencia de que aún no ha aparecido ese nueve que garantice los goles necesarios para que las cuentas cuadren a final de temporada.