La discrepancia de la plantilla con Sergio es evidente, pero algunos jugadores creen incluso que el futbolista se arrepiente de lo que dijo.
«En todas partes hay silbidos -recuerda Riki-. Cuando un equipo no lo hace bien es normal que la gente increpe, por eso tenemos que poner todo de nuestra parte y convertir esos silbidos en aplausos. Quizá la forma de expresarse de Sergio no ha sido la más adecuada. Él está dolido, pero creo que de todo se aprende y que está arrepentido de haber dicho eso, porque está claro que no nos lleva a ningún lado. Entonces, la única manera es corregirlo». Riki apuesta por la conexión entre equipo y afición, «pues la verdad es que nos debemos a ellos para lo bueno y para lo malo».
También el capitán del equipo, Manuel Pablo, sostiene que «la gente está normal en Riazor, pero cuando las cosas no van bien es lógico que silben». El canario coincide con Sergio en que la grada lo censura en exceso. «La verdad que a veces se ceban de más con él y están siendo duros -concede-, pero en general todo está normal, como en muchos campos de Primera». Aboga además por la presencia de aficionados en las gradas, porque «el jugador quiere ver siempre el estadio lleno. Es verdad que ya no viene la gente que venía antes, pero tenemos que traerla nosotros».
Mal juego
tampoco cree que la afición esté contra el equipo. «Nos apoya al final y durante el partido, aunque en algunos momentos no ha disfrutado por el juego tan malo que hemos hecho, pero creo que la afición está bien». Con todo, sostiene que «no tiene que silbar a ningún jugador. Sergio no se lo merece.».
Alberto Lopo opina que Sergio «no dijo eso para crear mala sangre entre el equipo y la afición, porque no es lo que queremos, y menos en este momento». Asegura que la hinchada del Espanyol «es más crítica que esta, con la que para nada estamos descontentos».