Un final soberbio da el bronce a Mayte Martínez en los 800 metros

DEPORTES

En una prueba del primer nivel, la atleta aguantó hasta la última recta para atacar y colgarse la medalla

29 ago 2007 . Actualizado a las 11:33 h.

Mayte Martínez protagonizó la carrera de su vida. Enarboló el espíritu de la ausente Marta Domínguez para firmar un bronce soberbio en un 800 metros de primer nivel y máxima exigencia. Janeth Jepkosgei hizo buenos los pronósticos y ganó de un modo sensacional; Hasna Benhassi, que casi actúa de liebre de Mayte, se colgó la plata, y María Mutola abandonó con un pinchazo en la última recta. El tercer puesto de la pucelana no sólo fue una cuestión de fe y poderío. También de táctica y de cabeza fría. Apostó por la inteligencia frente al músculo de sus rivales y acertó de pleno. Corrió más y mejor que nunca.

La vallisoletana calcó sus dos carreras anteriores. Salió en las posiciones de atrás, aguantó a rebufo economizando el esfuerzo, con una encomiable sangre fría hasta verse en la recta de meta. A falta de 200 metros era séptima y con el paso cerrado. Tuvo que avanzar por la cuerda, divisó a la marroquí Benhassi para pegarse a sus espaldas y cuando María Mutola se fue al suelo cogió la calle central para volar y superar con una zancada portentosa a Olga Kotlyarova. Mientras la rusa iba pinchada, Mayte llegaba tan fresca marcando su mejor marca personal: 1.57.62, a las puertas del récord de Maite Zúñiga. En cuatro días hizo tres carreras por debajo de los dos minutos.

Incluso a la pucelana le pareció demasiado fácil recoger tanto cadáver en la última recta. Tuvo que preguntar a su entrenador si había sido tercera. Y eso que su cuerpo estaba lleno de vendajes. En los isquios, en la espalda... pero esos dolores se quedaron en la habitación del hotel. En la pista estuvo inmensa.