El triunfo de la perseverancia

Ignacio Tylko GLASGOW

DEPORTES

Entrevista | Andrés Palop Ensombrecido en Valencia, Palop, héroe de la final de Glasgow, vive su edad de oro a los 33 años, triunfando como portero en un equipo que sobresale por su juego ofensivo.

17 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

La dramática final de Hampden Park se recordará porque el Sevilla conquistó su segundo título continental consecutivo, porque el Espanyol se quedó en puertas de la gloria pese a no perder en los quince partidos de la competición y, además, porque hubo un portero que detuvo tres penaltis. Andrés Palop, elegido mejor jugador por la UEFA, fue el héroe de la final, el artífice de que los hispalenses sigan con números de mejor equipo del mundo. «Europa es un escaparate grandioso y aquí me ha ocurrido de todo», añadía el portero, pasador y delantero del Sevilla. Gracias a él, los de Juande evitaron un tremendo golpetazo en la gélida Donetsk. Eran sólo los octavos de final. El Shakhtar ganaba 2-1 y festejaba la eliminación del campeón. Ya a la desesperada, Palop subió a rematar un córner en el minuto 94. Nadie le vigiló y, con un testarazo hacia abajo en el que marcó los tiempos como un 9 puro, rescató a su tropa y forzó la prórroga, donde los de Nervión al fin impusieron la ley del más fuerte. «Estoy contento por la afición, por mis compañeros y, en el plano personal, porque me he quitado un peso de encima. Ahora me recordarán no sólo por marcar un gol sino por hacer lo que más me gusta y para lo que me pagan: intervenir bajo los palos», ironizaba un guardameta que habla de «suerte, intuición y experiencia» cuando se le pregunta sobre su capacidad para atajar penaltis. «Siempre estoy concentrado para ayudar en lo que pueda a mis compañeros. La fuerza mental es importante, sobre todo cuando ves que no terminas de rematar el partido. Gracias a Dios, todo salió bien y la gente del Sevilla sigue de fiesta», relataba Palop, sereno y cauto por fuera y eufórico en su interior. «Me alegra haber contribuido a que se hable mucho más de este club en todo el mundo. Al fin y al cabo, Juande y el Sevilla me han dado la posibilidad de triunfar», subraya Palop, agradecido a quienes confiaron en él. A la sombra en Valencia Ciertamente, la carrera de Palop representa uno de esos ejemplos en los que el fútbol acaba por premiar la paciencia, la perseverancia, el trabajo en silencio, la capacidad para levantarse y seguir la lucha cuando uno se siente infravalorado, hundido y hasta humillado. Valenciano y valencianista, Palop vivió gran parte de su trayectoria a la sombra de Cañizares. Fue casi un convidado de piedra en las dos Ligas conseguidas por los ches con Rafa Benítez, en la Copa de la UEFA y hasta en la Supercopa de Europa. Desde la soledad del portero en el banquillo, lastrado porque sólo puede jugar uno, vivió las decepciones en las finales de Champions perdidas ante el Real Madrid y el Bayern de Múnich, ésta precisamente por penaltis. Sólo cuando Cañete caía lesionado o sancionado, el técnico recurría a Palop. Aunque cumplía a la perfección y se llegaba a hablar siempre de su posible titularidad, siempre volvía al banquillo resignado, sin armar líos. Habría acreditado sus condiciones un par de años en el Villarreal, donde jugó cedido, pero regresó al Valencia para convertirse en el eterno suplente.