Massa se lleva una «pole» que tuvo cuatro dueños en las tres últimas vueltas. Por sólo tres centésimas, Alonso partirá segundo
12 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El Mundial de fórmula 1 es un cuarteto de pilotos que van rotando su posición. Por detrás, otros 18 hacen bulto. McLaren y Ferrari presentan hoy en el Gran Premio de España ( dos de la tarde, Telecinco ) otra dura batalla, la primera del 2007 en Europa. Y las fuerzas parecen más igualadas que nunca. La sala de prensa de Montmeló, en la planta superior a los boxes, desató un cúmulo de exclamaciones en los últimos cuatro minutos de la calificación. Alonso era el propietario de la pole position hasta ese momento con un crono modesto cercano al minuto y 23 segundos. Su compañero Lewis Hamilton bajó entonces el registro en más de medio segundo (1.22,231), pero apenas dio tiempo para festejarlo en McLaren. Inmediatamente por detrás de él cruzaban la meta con mejor tiempo Kimi Raikkonen y Felipe Massa. Ferrari despertaba así de un aletargado fin de semana, donde se había agazapado con cronos más propios de escuderías vulgares. En su siguiente paso por la gran recta, Alonso recuperaba la pole (1.21,661), dando un nuevo golpe de efecto. Pero en la última vuelta, Massa rebajó el crono a 1.21,421, finalmente el tiempo más rápido. Alonso echó el resto en su giro final, los parciales presagiaban que podría hacerse finalmente con el primer puesto de la parrilla, pero se quedó a sólo tres centésimas del brasileño, suficientes como para tener que comenzar por la parte sucia del circuito. Nunca las fuerzas han estado tan igualadas y el vencedor de hoy no recibirá la bandera a cuadros rodando en solitario. Se prevé una de los grandes premios más taquicárdicos del año. Alonso deberá ser paciente y pensar una estrategia más allá de la primera curva, un tramo complicado para realizar el adelantamiento, ya que no exige una frenada muy contundente al tomarse en tercera, toda una ventaja para el que comienza con metros por delante. El calor será al mismo tiempo un aliado y un enemigo de Fernando Alonso. Amigo porque es un hábitat en el que se desenvuelve mejor que sus rivales. En cambio, las altas temperaturas mortificaron ayer a los visitantes de tribuna, los animadores de Alonso, que ayer, consumidos por los treinta grados de temperatura, desistieron de animar al bicampeón del mundo. Pero con quien no pueden los elementos es con la gran marea azul desplazada desde Asturias, ubicada en una de las curvas del circuito. Cuando los motores callaban sus gargantas rugían en primer plano. Hoy, 140.000 personas No obstante, la masa de aficionados se nutre de todas las provincias y países. Gallegos por supuesto. Desplazados en autocar y avión, varios grupos de aficionados de Galicia se repartían ayer por el circuito, donde algunos lucían camisetas del Deportivo, del Celta y del Pontevedra. Hoy repetirán y formarán parte de las 140.000 personas que espera la organización, nueve mil más que en el Gran Premio del 2006. No obstante, habrá un ausente notable. En el paddock ha corrido el rumor de que el rey Juan Carlos, habitual en la entrega de trofeos, no estará en el Gran Premio de España. Presente o no en Montmeló, Su Majestad tampoco debería perdérselo.