Desafío histórico en Atenas

Amador Gómez ATENAS

DEPORTES

Tau Vitoria y Unicaja disputan la «Final Four» de la Euroliga, el título que completaría el mejor año del baloncesto español

03 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

UNICAJA. El campeón de la ACB llega en una situación delicada a la cita más importante de su historia: sin Santiago, con la duda de Tusek y octavo en la ACB. Además, se enfrenta al CSKA, vigente campeón. CSKA DE MOSCÚ. El defensor del título ha arrasado a lo largo de la Euroliga, con sólo dos derrotas. Papaloukas, el mejor base de Europa, y Messina (ambos en la foto), una técnico experto, son sus avales. TAU VITORIA. Cuarta final a cuatro para el conjunto vitoriano. Bozidar Maljkovic ya consiguió el título con la Jugoplástika, el Limoges y el Panathinaikos. OBRADOVIC, LA BAZA DEL PANATHINAIKOS. El técnico serbio es un coleccionista de títulos: ha ganado la Euroliga con el Partizan, Joventut, Real Madrid y Panathinaikos. Además, cuenta con el factor cancha. El baloncesto español, representando por el Tau y el Unicaja, afronta en la final a cuatro de la Euroliga de Atenas un desafío histórico: la posibilidad de firmar un triplete inédito en Europa sólo ocho meses después de que la selección se proclamara campeona del mundo. La primera semifinal enfrentará al Unicaja con el CSKA de Moscú ( 17.30 horas, TVE 1 y Teledeporte ) y la segunda, al Tau con el Panathinaikos ( 20.30 horas, TVE 1 y Teledeporte ). Tras los títulos del Real Madrid, en la ULEB, y del Akasvayu en la Copa FIBA, la máxima corona continental, la más prestigiosa, pasa por el rendimiento de Tau y Unicaja frente al equipo local, el Panathinaikos, y al defensor del título, el CSKA de Moscú. Cuarta participación Para el Tau será el cuarto asalto, el tercero consecutivo; y para el Unicaja su debut entre los cuatro mejores. Después del fiasco de la anterior, en Praga, cuando Tau y Barça cayeron a las primeras de cambio, será la segunda vez en medio siglo de Copa de Europa en la que se presenta la ocasión de vivir una final española, ya que hasta el pasado año los del mismo país estaban obligados a enfrentarse en semifinales. Para ello, el Unicaja deberá derrotar hoy en el partido inaugural CSKA de Moscú, y el Tau a un Panathinaikos respaldado por una legión de fanáticos, en un ambiente intimidatorio, y dirigido por el técnico que reina en la Euroliga: Zeljko Obradovic. Sólo en una de las cuatro anteriores ocasiones con dos españoles se pudo disfrutar del título: en 1994, cuando ganó el Joventut (con Obradovic en el banquillo). Después llegaría la octava de los blancos, también con Obradovic, en Zaragoza (1995); y la del Barça de Pesic y Bodiroga (2003). Tau o Unicaja aspiran a entrar en ese selecto club, pero el camino se presenta espinoso. Nadie le concede muchas opciones, es el tapado de la competición y acude sin presión tras una brillante trayectoria a la que puso broche en cuartos de final al eliminar al Barcelona. Para el Tau, sin embargo, la Euroliga se ha convertido en una obsesión, casi en una obligación, después de perder dos finales (2001 y 2005) y quedarse a las puertas el año pasado. En el caso de sus rivales, el CSKA de Ettore Messina, ejemplo de profesionalismo, aspira a repetir el título. El Panathinaikos es el enemigo más temido, aunque el Tau, que ya cuenta con suficiente experiencia en partidos de alto nivel. Maljkovic, técnico del Tau, ha insistido en la necesidad de imponer una fortísima defensa para superar a un poderoso bloque que cuenta con cuatro subcampeones del mundo: Diamantidis, Hatzivretas, Tsartsaris y Dikoudis. Bajas en los malagueños Para el Unicaja, que con tres campeones mundiales (Cabezas, Berni y Jiménez) suplirá los golpes que ha recibido (la baja por lesión de Daniel Santiago y la duda de Tusek) con ilusión, sí que sería una hazaña alcanzar la final. Los rusos disponen de la plantilla más completa de Europa, de numerosos hombres resolutivos, como Papaloukas o Smodis, y de una defensa asfixiante, y los malagueños tendrán que cambiar su forma de jugar, ya que no dispondrán de su principal referencia en ataque: Santiago. Por si no había suficiente diferencia de potencial, su juego interior se verá demasiado mermado sin el pívot puertorriqueño.