Tres derrotas en los últimos cuatro partidos evidencian que la España de Luis Aragonés está en caída libre. No se recordaba algo así desde hace 15 años, cuando Luis Suárez fue destituido después de tres derrotas seguidas ante Francia (3-1), Hungría (2-4) y, precisamente, Rumanía (0-2). Meses después, ya con Vicente Miera, el equipo nacional se quedó fuera de la Eurocopa de Suecia, el último gran certamen al que falta la selección. Desde que perdió ante Francia en octavos del pasado Mundial, este cuadro es incapaz de hallar un asidero para sujetarse y levantar al vuelo. El largo parón invernal, sin partidos hasta el amistoso del 7 de febrero en Inglaterra, es el único alivio para jugadores, técnico y aficionados. «Me preocupa que cunda el desánimo, pero estoy preparado para todo», confesaba el técnico, cariacontecido, tras sufrir un nuevo golpe frente a Rumanía. Luis acaba de firmar su renovación hasta la Eurocopa del 2008, para la que España tiene crudo clasificarse, y ni él se plantea dimitir ni la federación de Villar destituirle. Pero con tres meses por delante para la próxima convocatoria, nada es descartable. Después de llegar a sumar 25 partidos sin perder, lo que no evitó acceder al Mundial por la vía de la repesca, la selección se ha instalado en la derrota. El arranque de curso no puede resultar más decepcionante, sólo maquillado por una goleada a Liechtenstein (4-0) y un triunfo engañoso contra Argentina, ya que la albiceleste levantó el pie tras la lesión de Maxi. El resto, empate en Islandia, graves derrotas en Irlanda del Norte y Suecia, e impotencia ante Rumanía. Cuatro varapalos, una igualada y dos victorias son el bagaje del equipo que representa a una de las principales Ligas del mundo. Luis duda, pero no da con la tecla. Ya ha utilizado 46 jugadores en 32 partidos, de ellos 21 debutantes, pero prosigue la búsqueda.