Grecia se rinde a la calidad del ex deportivista, que se metió en el bolsillo a la afición del Panathinaikos al decidir el derbi contra el Olympiakos con una gran actuación
06 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Ni Rivaldo ni Julio César ni ningún otro brasileño del torneo; la figura es Víctor Sánchez del Amo. Grecia se rinde a la calidad del ex deportivista, que se ha convertido este fin de semana en héroe de su equipo. Un centro de los suyos, con una rosca envenenada, se fue a la red tras tocar en un rival, Kostoulas. Con esa acción el Panathinaikos se llevó el duelo (1-0) con su eterno rival, el Olympiakos, en uno de los derbis más encarnizados de Europa. Víctor era portada ayer de los principales diarios deportivos atenienses, cuyos titulares hablan por sí solos. «Víctor los dejó tontos», se podía leer en Goalnews, mientras que Atenas Sportday aseguraba: «la diferencia entre los dos equipos tiene un nombre, Víctor». El motivo de tanto elogio no era sólo el gol, ni el perfecto quiebro que precedió al centro, sino el partidazo del español que sitúa a su equipo a sólo dos puntos del Olympiakos. Otros rotativos lo calificaban como «el invencible» o «el mago», rendidos a su técnica, y, como agregaba Atenas Sportday, «es un ganador, y ahí estuvo la clave». El getafense, muy satisfecho por sus últimas actuaciones, manifestó a La Voz de Galicia que el derbi «ha sido una experiencia muy emotiva por la pasión con que se vive en Grecia. Nos los comimos y el campo se vino abajo. Si hasta me dan besos por la calle», se sorprendía. Una lesión retrasó su puesta a punto, pero apenas cinco partidos han bastado para convertirlo en ídolo. El jueves dio también el centro de la victoria en Chequia (0-1 ante el Mlada Boleslav en la UEFA), y la fervorosa hinchada local adivina ya el provecho que se le puede sacar a su clase. Víctor se ha convertido en pieza maestra del engranaje de Víctor Muñoz, técnico del Panathinaikos. Tan importante es para él que le ha dado la batuta del equipo. En Grecia no es el habilidoso extremo que brillaba en el Deportivo, sino que tiene otra función. «Me están poniendo de mediocentro -explica-, incluso defensivo, pero es una experiencia bonita porque estoy aprendiendo mucho». Desde esa demarcación ordena y manda, pero la afición y la prensa no han resaltado sólo su juego, sino también su compromiso. En una de sus primeras actuaciones recibió un codazo que le partió el labio. Le pusieron un par de grapas para cortar la hemorragia y volvió al campo. Al día siguiente, un rotativo titulaba «Rambo». También ayer valoraba la prensa la caballerosidad del jugador. En el minuto 94 vio la segunda amarilla por una entrada, pero admitió su error y dio la mano al árbitro antes de salir del campo. La imagen puede ser más o menos habitual en la Liga española, pero no en la griega. Los aficionados atenienses no se creían lo que estaban viendo. Ahora, Muñoz quiere que todos los balones pasen por su jugador más talentoso, y el getafense tiene mucha libertad para moverse. «Estoy feliz, disfrutando del fútbol -afirma-. He llegado a un club bien organizado y con unas instalaciones espectaculares, y me encuentro bien en el campo a pesar de que aún no han desaparecido las molestias en la rodilla». Desde Atenas, Víctor tuvo un recuerdo cariñoso para el Dépor. «Pasé allí siete años inolvidables y lo sigo todo lo que puedo. Veo fenomenal al equipo. Caparrós asumió riesgos con chicos jóvenes y le está saliendo de maravilla. Sabe manejar esas situaciones», dijo del utrerano, que había pedido la renovación de Víctor en el Deportivo.