El plusmarquista mundial de velocidad, junto al jamaicano Powell, dio positivo por la misma sustancia dopante que puede quitar el Tour a su compatriota Floyd Landis
30 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Casi dos años después de proclamarse campeón olímpico y mientras se preparaba para renovar su título mundial, el estadounidense Justin Gatlin, el depredador de Brooklyn, entró en el túnel de la sospecha, el mismo que arrastró a su compatriota Floyd Landis hace pocos días. Cuando aún no se apagaron los ecos del positivo del ganador del Tour de Francia, la admisión por parte de Gatlin de su positivo, y también a causa de la misma sustancia, testosterona, pone en entredicho a otro héroe del deporte estadounidense. «Fui informado de que el pasado 22 de abril di positivo por testosterona, pero no puedo aportar nada a esos resultados, pues no tengo conocimiento de haber utilizado o que me hubiesen facilitado sustancias prohibidas», dijo Gatlin. Controles Como Landis, el velocista negó que se dopase y, al igual que el campeón del Tour, puso como prueba los numerosos análisis que ha pasado sin problemas. «En toda mi carrera, he pasado controles en más de cien ocasiones, sobre todo a partir de los Juegos de Atenas, de los Mundiales de Helsinki y en las grandes competiciones en las que he participado. Todos los de esta temporada, incluidos a los que me sometí fuera de competición, han resultado negativos», afirmó Gatlin. Pero, a diferencia de Landis, el hombre más rápido del mundo junto al jamaicano Asafa Powell se mostró dispuesto a colaborar. Landis afirmó que el exceso de testosterona en la etapa en la que fraguó su éxito en el Tour se produjo de forma endógena, y criticó los métodos del laboratorio. Colaboración Gatlin, al contrario, se ha mostrado dispuesto a colaborar con la Agencia Antidopaje estadounidense. «Voy a ayudar todo lo posible con todos los informes e investigaciones iniciadas en este proceso, y espero que cuando se conozcan todos los datos, éstos revelen que no he hecho nada prohibido», informó. Nacido hace 24 años en el barrio neoyorquino de Brooklyn, Gatlin, que antes de atletismo practicó fútbol americano, ya había dado positivo en un par de ocasiones anteriores. Primero, por anfetaminas durante los campeonatos americanos júnior del 2001. Entonces, la sanción le fue retirada después de que se demostrase que la sustancia detectada era uno de los componentes de un medicamento que tomó durante más de una década para combatir un déficit de atención que sufría desde niño. También se libró cuando se le encontró un estimulante en los campeonatos júnior de su país. La IAAF lo sancionó por un año, pero siguió compitiendo en la Liga universitaria. Entró en la élite de la mano de Trevor Graham, ex entrenador de Tim Montgomerie y Marion Jones e implicado en el escándalo de los laboratorios Balco, y su progresión parecía imparable. Duelo con Powell Se impuso en la final olímpica de Atenas y, un año después, se confirmó como el atleta más rápido del planeta al lograr la victoria en las dos pruebas de velocidad (100 y 200 metros) de los Mundiales de Helsinki. Junto a Asafa Powell, Gatlin se mostró dispuesto a reeditar el histórico duelo entre Ben Johnson y Carl Lewis. Ambos fueron rebajando la plusmarca del hectómetro. Este año la situaron en 9,77, después de que el estadounidense igualase en mayo pasado la marca del jamaicano. Pero Gatlin quiso tomar un atajo y ahora podría ser apartado de las pistas para siempre.