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18 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Italia ganó más de un Mundial y nunca deslumbró porque siempre juega más pendiente de defender su propia área que de buscar las llegadas para el gol en campo contrario. Pero los marcadores, con frecuencia favorables, le permiten olvidar esa obligación de atacar, confiando siempre en el goleador de turno como antaño era Piola, más tarde Paolo Rossi, después Vieri y ahora Luca Toni. Pero en el fútbol actual, donde el más tonto hace relojes, los equipos dejaron atrás aquello de «todos al ataque» y se presentan en los estadios con las lecciones bien aprendidas, con severos marcajes y salir con velocidad a terreno enemigo, pero sin abandonar el área propia. Así, con un sistema elemental que va unido a la fuerza física, los norteamericanos, en el que se convirtió en el partido más violento de este Mundial, le pudieron aguantar el empate a una Italia que ejerció intenso dominio en el segundo tiempo en el que ni Del Piero fue capaz de superar aquella numerosa barrera defensiva. El temor se apodera ahora de los italianos, aunque no parece arriesgado decir que pasarán. También pasará España, aunque el pontevedrés Ufarte se anticipó ayer a vendernos la moto diciendo que Túnez es el mejor equipo de África, afirmación que por aquí no asusta para nada.