El jugador del Dépor acudirá al Mundial con Argentina como centrocampista
16 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Como si fuera una cuestión de vida o muerte, los argentinos han seguido la elaboración de su convocatoria mundialista con suspense y dramatismo. Un maratón de nombres y conjeturas llenó el ingente espectro mediático deportivo del país durante los días, horas y hasta los minutos previos a la rueda de prensa en la que Pekerman hizo pública la lista. Los ecos llegarán hasta las puertas mismas del Mundial. La convocatoria albiceleste viene perfilada por la preponderancia de europeos (sólo tres jugadores del campeonato local y dos del brasileño), la alta cuota ofensiva (seis delanteros) y las inclusiones de Julio Cruz y el portero juvenil Ustari, pero no la de Agüero. También han tenido protagonismo los futbolistas que pertenecen al Deportivo: Coloccini, porque es fijo y probable titular; Duscher, porque se quedó fuera en la foto finish; y Scaloni, porque consiguió un puesto en una posición que en Argentina se asocia directamente a la ausencia de Zanetti. El lateral del Inter de Milán, que ha disputado más de cien partidos con la albiceleste, no fue convocado por Pekerman ante la sorpresa generalizada. Sí confió en cambio en Scaloni, que también busca un hueco con las palabras: «Yo me lo gané todo en el campo. Hay que respetar las decisiones del técnico», sentenció antes de aclarar que no sustituye a Zanetti. Y quizás tenga razón, porque el seleccionador lo situó como centrocampista y no como defensa a la hora de dar la lista. Scaloni, que hoy cumple 28 años, confió a un medio local que había buscado una salida del Deportivo para tener minutos como lateral, como le había pedido Pekerman. Y así lo hizo en el West Ham. Pero llegado el momento, el seleccionador lo coloca como potencial volante. En realidad, la polivalencia es la característica más marcada del plantel. Por eso están hombres como Cufré, Burdisso o el propio Scaloni, pero no Zanetti o Samuel. Y por eso sorprendió tanto la ausencia de Demichelis, central y pivote en el Bayern. Como ocurrió con Duscher, fue el propio Pekerman quien lo llamó por teléfono sólo cinco horas antes de dar la lista para comunicarle su decisión. A Duscher, desde A Coruña, se le entrecortaba la voz cuando pulsaban sus sensaciones: «Ha sido muy duro, me he quedado a un pasito. Ahora sólo quiero estar con mi familia». Más duro fue el testimonio de Demichelis desde Múnich. Sollozando, sólo acertó a decir: «Hace tiempo que dejé de vivir para dedicarme sólo a la selección, así que ahora no tengo ganas de jugar ni de vivir». O sea, una cuestión tan trascendental para él, como para los otros 40 millones de argentinos.