Ronaldinho lanza al Barça hacia la final de París

Pedro J. Barreiros REDACCIÓN

DEPORTES

El Barça ganó al Milan en la ida de semifinales de la Champions

18 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Ahora sí que el Barcelona ve los tejados de París. Su incontestable victoria de anoche frente al Milan le acerca a la final de la Liga de Campeones, que se disputará el 17 de mayo en la capital francesa. Salvo pájara los azulgrana pugnarán por el título de la mano tras una fenomenal segunda parte, durante la que superó en todas las facetas a su rival y acalló la grada de San Siro. Los jugadores entrenados por Rijkaard apelaron a la mejor versión de su fútbol. Un derroche de talento reunido pieza a pieza en el mismo once que se convierte en sinfonía. A la batuta se destacaron Ronaldinho, la magia, y Giuly, quien hizo olvidar al emergente Messi y fue un peligro constante para la expertísima defensa italiana. Ambos protagonizaron el gol que hace soñar a los seguidores azulgrana. Un gran pase en profundidad del brasileño, más alejado ayer que en otras ocasiones del área rival, acabó en la red de Dida tras el tremendo trallazo de su compañero, que recogió el balón según le llegó y no se lo pensó dos veces. Era la segunda ocasión en que Giuly sembraba el pánico en las proximidades de la portería milanista. En esta ocasión se coló entre Nesta y Kaladze y fusiló al sorprendido portero. Pero el Barcelona no se conformó. Siguió atacando con todo su arsenal, mientras el Milan se lanzó a la desesperada. En la mejor ocasión para la sentencia visitante, un contragolpe con tres defensas para frenar a tres delanteros, Ronaldinho estrelló el balón en el poste y el balón se paseó por el área pequeña. Al trote Los azulgrana dominaban al trote. Incluso practicaban rondos en el centro del campo pese a la desesperación italiana. Ancelotti respondió al vendaval con tres jugadores de corte defensivo. Quizá quería mantener el resultado o devolver el choque al aburrido duelo táctico de la primera parte. Entonces, las pizarras de sus entrenadores permitieron pocas fantasías a sus jugadores. Ni Kaká ni Ronaldinho recordaron a los futbolistas que admiran en toda Europa. El barcelonista lo intentó por todo el campo. Comenzó muy lejos de la portería rival, empujado por el doble marcaje al que le sometieron Gattuso y Stam. Tanta fue su desesperación que el diez azulgrana no dudó en cambiarse a la banda derecha en varias fases del choque. Sólo pareció aflorar su genio cuando se asoció con Eto'o. El camerunés, que tardó 22 minutos en probar la defensa milanista, forzó una falta al borde del área que Ronaldinho estrelló en la barrera. Luego, juntos brindaron una buena oportunidad para Giuly, que, cambiado de banda, no acertó. El francés había protagonizado poco antes la mejor oportunidad del Barcelona. Iniesta, la gran apuesta de Rijkaard en el once, robó y sirvió en profundidad para el ex jugador del Mónaco, pero Dida se adelantó en su carrera. Kaká tampoco apareció mucho. El brasileño, emparejado con Edmílson, trató de aprovecharse de las bondades defensivas de Gio y buscó las vueltas a Puyol, a quien acabó forzando una tarjeta amarilla. Pero las mejores ocasiones locales no llevaron la firma del mediapunta. Gilardino disfrutó de las mejores de su equipo. Antes del descanso, en la mejor tradición de Benito Floro, el italiano transformó un saque de banda en un disparo al palo. Al inicio de la segunda parte, cruzó demasiado una gran asistencia de Kaká.