La marsellesa más sentida

Pablo Gómez Cundíns
Pablo Gómez REDACCIÓN

DEPORTES

FRANCK FIFE

Zidane y el técnico Raymond Domenech atendieron a la petición de un imitador de Jacques Chirac y cantaron el himno nacional con la mano en el pecho

08 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Toda la Francia futbolera estaba pegada al televisor. Zidane regresó recientemente como salvador de la patria gala y guía hacia el Mundial del próximo año. Enfrente, en la distancia, Eire esperaba en Dublín que los hombres de Domenech la pifiasen una vez más. Los momentos previos al partido eran tensos. Pero, de pronto, la tensión se convirtió en total incredulidad. Después de muchos años de polémicas, de dimes y diretes en relación a cómo se debe sentir la Marsellesa antes de dar patadas a un balón, todo el combinado nacional, todo sin excepciones, se palpa el pecho con su mano derecha al tiempo que entona allons enfants de la patrie... Nunca antes el once bleu había mostrado tal énfasis patriótico, y menos en un escenario tan insólito como Irlanda. Pero lo hizo. Ya con el balón rodando, cero a uno, gol de Henry, y segundos en la tabla del grupo cuatro, empatados a puntos con Suiza. El gesto valió la pena. Cuando las crónicas y los aficionados debatían el porqué, el humorista Gérald Dahan, de la emisora radiofónica Rire et Chansons (Reir y Canciones) lo explicó en su programa Les fous d'Info. Él se lo había pedido a Zidane y Domenech, imitando la voz del presidente Chirac. «Me causaría enorme placer si se llevan la mano al corazón durante la Marsellesa», le dijo al madridista haciéndose pasar por el mandatario político. «Lo haremos», prometió Zinedine. Ayer, Dahan matizó: «Mi objetivo era hacer algo simpático para dar ánimos a los Bleus y mandar un guiño al presidente».