Una semana más, el Espanyol volvió a presentar su candidatura para estar el año que viene en el selecto grupo que jugarán la Liga de Campeones y ello después de vencer al Numancia (3-0), cuya derrota acabó con el equipo castellano en la Segunda División, a falta de tres jornadas para que concluya el campeonato liguero. Para el Espanyol, el partido significaba la obtención de la victoria número 800 en la Liga y seguir enganchado a la ilusión europea. Para el Numancia, el choque se presentaba como una hazaña imposible de mantenerse en la Liga de las Estrellas. La primera parte resultó bochornosa y escasamente productiva, en la que el fútbol desordenado y carente de un patrón hizo que el partido entrase repetidamente en fases de aburrimiento. En el segundo tiempo, el técnico local, Miguel Ángel Lotina, recompuso el dibujo de su equipo, colocó dos jugadores en el control del centro del campo y se hizo dueño del partido. Una escapada de Corominas, en el 55 acabó en los pies de Amavisca, quien de fuerte disparo logró el primer gol del partido (1-0). Tres minutos después, fue el propio Corominas quien marcó el segundo tanto, después de recibir el balón en el área grande y encañonar. Fue la estocada que le faltaba al Numancia para hundirse definitivamente. Aún tuvieron que sufrir un tercer estacazo cuando en el minuto 83 Antonio marcaba en su propia meta.