HACE menos de un año de la decepción vivida por el deportivismo en Riazor, frente al Oporto. El Oporto se le había presentado a la afición coruñesa como un equipo al que la suerte había permitido llegar a las semifinales de la Liga de Campeones . El resultado en el partido de ida (0-0) desató una alegre euforia con un pronóstico que iluminaba al Dépor dejando en la sombra al Oporto, en un análisis falto de la obligada objetividad cuando se habla de unas semifinales, en cualquier campeonato de fútbol. El poderío del equipo portugués no se reconoció ni antes ni después de la eliminatoria; tampoco se valoraron los conocimientos de Mourinho (ahora entrenador del Chelsea), un técnico que había convertido al Oporto en una auténtica fortaleza futbolística, capaz de eliminar a aquel Deportivo, que salía favorito, y proclamarse campeón de la Champions . El Chelsea está a un paso de erigirse en campeón de la Liga inglesa, pues aventaja en once puntos al Manchester United. El éxito del Chelsea está en el fútbol defensivo, tan injustamente criticado por quienes no entran en análisis. Al Chelsea sólo le marcaron ocho goles en veinticinco partidos jugados.