El Celta rescata otro pésimo partido en el último minuto

?uan Villar VIGO

DEPORTES

El Xerez perdonó varias ocasiones muy claras en el primer tiempo.

09 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Le decía un abuelo a su nieto de cuatro años al abandonar Balaídos: «Vamos campeón, que hemos ganado, aunque jugamos de pena». Es la historia que se repite cada domingo, al menos la de jugar mal. El partido de ayer fue casi al último que habían jugado los celestes en su estadio, frente al Pontevedra. El rival, en este caso el Xerez, perdonó ocasiones cantadas en la primera parte, y al final fue el equipo de Fernando Vázquez el que explotó al máximo su casi nulo potencial ofensivo en el que el propio técnico calificaría como «el peor partido de la temporada». Fuese el efecto negativo que Balaídos ejerce sobre los célticos, fuese el parón navideño, lo cierto es que el equipo vigués salió ayer como adormilado. Los jerezanos arrancaron más metidos en el partido. Con una defensa adelantada impedían que los celestes diesen más de dos o tres pases seguidos y con un juego directo ponían nerviosa a la defensa local. Fue un ex-céltico, Mena, el primero que puso a prueba a Pinto con un lanzamiento desde fuera del área. Los andaluces estaban dispuestos a sorprender desde cualquier lugar y poco después Lekic obligó a una nueva intervención del guardameta celeste. Entretanto, el equipo de Vázquez no había logrado acercarse al área rival con peligro. Era como si el partido anterior en Terrasa hubiese sido un espejismo o como si con las vacaciones a los célticos se les hubiese olvidado jugar al fútbol. En el Xerez ocurría lo contrario: habían terminado el año con crisis, pero tenían la actitud de un equipo crecido. Sin embargo, un detalle puede dar un premio a quien menos lo merece. En fútbol no siempre gana el mejor, sino el que acierta en los metros finales. En la primera aproximación a la meta defendida por Teté llegó el gol. Fue a raíz de un saque de esquina cuyo rechace volvió al lateral del área desde donde Canobbio envió un centro al segundo palo. Allí se encontraban libre de marca tres jugadores del Celta y fue Sergio el encargado de enviar la pelota al fondo de la portería andaluza. Falló el dúo de ataque Los celestes siempre habían suspirado por marcar antes que el rival, ya que en casi todas sus citas se encontraban en la obligación de remontar un resultado adverso. Pero ni con el marcador a favor los célticos fueron capaces de coger la manija del encuentro. El Xerez siguió demostrando mayor soltura, pero Mena perdonó lo increíble a puerta vacía. Sin embargo, el que la sigue la consigue y los jerezanos lograron su premio parcial en un centro de Etxabe que se paseó por el área pequeña antes de que Del Pino empujase el balón a la red. El Celta se vio impotente para reaccionar porque en punta la pareja Vryzas-Sava no conectaba. El Xerez también bajó su ritmo en la segunda mitad, lo que dio como resultado un juego tedioso. Fernando Vázquez sacó a Sava del campo y dio entrada al revulsivo habitual, Gustavo López. El argentino no tuvo su día. Se veía más cercana la victoria visitante que la celeste, pero cuando ya el partido expiraba, como había ocurrido en citas anteriores, el Celta rescató los tres puntos gracias a un gran pase de Oubiña hacia el desmarque de Canobbio. El uruguayo se encontró con el portero en primera instancia, pero recuperó el rechace y ahí ya no perdonó. Si el objetivo es volver a Primera, mejor ganar jugando mal, que perder bordando el fútbol. El problema es que no siempre sonará la flauta.