El jugador del Ourense Anxo dejó pasar una clara ocasión para marcar al ver al meta del Celta B tendido en el suelo
20 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Anxo Mato no conoce a Paolo di Canio y seguro que la FIFA no se acuerda de él en sus reconocimientos al fair play , pero su gesto tiene tanto o más valor que el protagonizado por el italiano del West Ham de la Premier League . Anxo (Laxe, 1982) tuvo la oportunidad dar el empate al Ourense en el derbi con el Celta B. Un punto que acercaría más a su equipo a la promoción, pero el ex compostelanista no lo pensó. Con rabia, y también con algún silbido de la grada, envió el balón fuera cuando vio al portero celeste Sergio postrado en el césped de O Couto. «Igual íbame para a casa marcando un gol e salvando un punto, pero non o faría ca conciencia tranquila. A min non me gustaría que mo fixeran. Penso que foi o único que fixen ben en todo o partido», comenta el interior derecho del Ourense, empeñado en no darle ninguna importancia al lance. «É que cousas así deberían ser das máis normais no fútbol. Eu non fixen nada doutro mundo, só o que debía». Reconoce que con rabia, porque luchó por el balón en el pico del área, sorteó a un par de rivales y cuando iba a chutar, con la portería vacía, se encontró con el portero en el suelo. «Nin pensei en tirar, só en botar o balón fóra». Por cierto, bastante lejos. Casi al medio del campo y en la banda contraria. El meta olívico, con quien no tuvo oportunidad de charlar, se levantó poco después y siguió el partido sin complicaciones. Después del choque, en declaraciones a la TVG, reconoció el buen gesto de su rival. Anxo desconocía la existencia de un premio de la FIFA que reconoce ese tipo de gestos. Nada sabía tampoco de la decisión de Di Canio de coger el balón con las manos para que el meta del Eventon, también en el suelo, pudiera ser atendido en vez de marcar, pero el de Laxe sí conoce la picaresca del fútbol. Y no le gusta nada. Frente al todo vale y al puro resultadismo, opone un poco de conciencia: «Din que as boas persoas non poden triunfar no fútbol e eu digo que si. Que tamén é posible facer ben as cousas e saír adiante neste deporte». Es el mensaje además de un hombre curtido pese a sus 22 años. El curso pasado sufrió en sus propias carnes las penurias económicas del Compostela. Meses antes, el desastre del Prestige se había cebado con su pueblo natal. No era la primera vez que le sucedía algo así, aunque reconoce que nunca lo tuvo tan claro. «Noutras categorías tíñaseme dado un caso similar, pero nunca tan claro. De tódolos xeitos, eu teño visto tirar o balón fóra a compañeiros en contragolpes claros». Como premio , Anxo Mato estrenó las vacaciones en la cama, víctima de la gripe que ha sacudido al Ourense en la última semana. No espera ninguna carta de agradecimiento de nadie, sólo piensa en recuperarse y en remotar el vuelo con el Ourense. En devolverle con creces el punto que le negó apostando por el juego limpio.