Un 2004 de locos

Pablo Gómez Cundíns
Pablo Gómez REDACCIÓN

DEPORTES

El reportaje | Las anécdotas del año Los últimos doce meses grabaron en el recuerdo de los aficionados imágenes y situaciones insólitas en las que los protagonistas muchas veces no vestían de corto

19 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El partido se termina cuando el árbitro pita el final, según una habitual coartada maquillada de máxima balompédica. Sin embargo, el fútbol va más allá de los noventa minutos de juego. A lo largo del año 2004, los ídolos fueron protagonistas de situaciones insólitas, alguna de ellas dentro del césped, otras léjos del tepe. Pero casi todas, sin pretenderlo. Como cuando el espontáneo Jimmy Jump le colocó una bufanda del Barcelona al portugués y madridista Figo en la final de la Eurocopa. Dentro del campo, la afición del Roma quedó como el colmo de la violencia al tumbar al árbitro sueco Anders Frisk en un partido de la Liga de Campeones ante el Dínamo de Kiev. Y el valencianista Angulo fue calificado como «el mayor guarro de la Champions» por su escupitajo a Borowski en el Valencia-Werder Bremen. Otro que escupió para arriba fue Totti, ante Dinamarca en la Eurocopa. Ambos fueron castigados. Ballack y el hispano-danés Christiansen también protagonizaron una sonada pelea en la Bundesliga. En A Coruña, Luque y Pandiani prefirieron no hacerlo oficial y dejaron el intercambio de golpes para un entrenamiento. Más de violencia. El Apache Tévez (ex ariete de Boca Juniors) se lleva la palma con las continuas peleas con las que aderezaba su vida loca porteña. Emigró a Brasil. Pero para noche loca, la de varios integrantes del Celta 2003-2004, encabezados por Pinilla y Cáceres tras un Betis Celta de la pasada temporada y que terminó con bronca en un hotel sevillano. Casi la misma que se montó en un partido de fútbol playa entre España y Francia en Palma. Cantona no se arredró ante las provocaciones del público y saltó a la grada para pelearse. De igual modo se enzarzaron los brasileños del Flamengo Zinho, Julio César y Douglas Silva a su llegada al aeropuerto de Rio de Janeiro, donde les esperaban varios aficionados furiosos por una goleada encajada. Los futbolistas respondieron a patadas. Tampoco le sentó muy bien a los aficionados del Newell's haberse encontrado en un motel a su ex portero Luciano Palos. Sobre el rectángulo quedarán para la memoria la tarjeta mostrada a Makaay en la Eurocopa por ir al baño sin permiso en pleno partido. O el balón del penalti que Bekcham tiró a la grada y allí lo recogió el gallego Pablo Carral. O incluso el debut del hijo de Gadaffi en la Primera División italiana. Fichajes frustrados y polémicos fueron los del infantil de River Plate Erik Lamela por el Barcelona y los de la mexicana Maribel Domínguez por el equipo masculino Atlético Celaya. Fue el año en el que Pandiani se compró un camión y Romero se cayó de la bicicleta y una convocatoria al mismo tiempo. Las parejas de los futbolistas rusos les apoyaron en la Eurocopa posando sin ropa, las del seleccionador inglés Eriksson le trajeron de cabeza y la del ex delantero Iván Zamorano le plantó en el altar. En el lado oscuro del deporte del balón, se lamentó el fallecimiento de varios jugadores en el transcurso de un encuentro de fútbol. Brasil y Portugal lloraron la muerte de Serginho y Feher.