Tamudo resucita a España

La Voz

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El delantero espanyolista, junto con la presencia de Reyes, animaron el primer amistoso de la selección en la era de Luis Aragonés contra Venezuela

19 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El primer partido de Luis Aragonés en el banquillo nacional sirvió para vencer a la débil Venezuela (3-1) y para que dos jugadores se reivindicarán. Tamudo y Reyes revolucionaron el encuentro en la segunda parte, desplegando un gran juego, y demostraron que pueden estar en la selección. Otra vez, se vio la España de las dos caras: la ofuscada en el juego, durante la primera parte, y la vertiginosa y alegre en los segundos 45 minutos. Los dos jugadores que descarto Sáez para la Eurocopa fueron los protagonistas. Ni los 19 goles del delantero con el Espanyol ni las cabalgadas del sevillano con el Arsenal habían convendico al anterior equpo técnico. En Las Palmas demostraron que pueden estar en el equipo nacional. Imprimieron velocidad a las jugadas, abrieron espacios junto a Torres y pidieron la pelota para encarar a los defensores venezolanos, que se fajaron con excesiva dureza. Le dieron al combinado nacional el ritmo necesario para decantar definitivamente el partido frente a los sudamericanos, que a pesar de estar en mejor forma física, técnicamente eran notablemente inferiores a los españoles. Con la ayuda del delantero colchonero y de Xabi Alonso, los jóvenes rompieron la pizarra de Aragonés. Desde un principio, el mediapunta no tiene cabida en el dibujo del seleccionador, que apostó por dos delanteros y el tradicional 4-4-2, a diferencia de Iñaki Sáez que quería sólo un ariete. Además, este dibujo obligó a que las líneas estuvieran muy juntas, lo que defensivamente se agradece pero fue un calvario para la circulación del balón. Ni Baraja ni Albelda eran capaces de llevar el balón hacia el área venezolana. En la primera parte, los extremos ni desbordaban ni llegaban a la línea de fondo para poner balones. Los jugadores españoles estaban bloqueados, ausentes, sólo pendientes de mantener el esquema en el campo. La espada de Damocles en que se ha convertido el fiasco luso estaba encima de los nueve jugadores, si se cuenta al gallego Míchel Salgado, que ya formaba en el bloque de Iñaki Sáez. Ninguno funcionaba, incluido Raúl, que sigue siendo un fantasma en el campo. Las jugadas salían de rebotes, a borbotones, sin ninguna claridad. Sólo una combinación vio la luz. Y la aprovechó el futbolista que más entonado parece estar y que hizo lo que se le exige. Morientes cogió un buen centro de Salgado y lo mandó al fondo de la red. Todo cambio en la segunda parte. Los recambios dieron otra cara a la selección, que divirtió y adelantó líneas. Un córner y una conexión magistral entre Reyes y Tamudo dejaron sentenciado el primer partido de Luis Aragonés en el banquillo de la selección, que abrirá un nuevo debate sobre la necesidad de contar con el descaro de la savia nueva de los jóvenes para los partidos de septiembre contra Escocia y Bosnia.