Optimismo después del tedio

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade REDACCIÓN

DEPORTES

Cathal Mcnaughton

El Deportivo se trae de Irlanda un empate que le abre las puertas de Europa La estrechez del campo del Shelbourne diluyó el fútbol de los blanquiazules

11 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Cualquier parecido con un partido de Champions es pura coincidencia, pero la verdad es que no hay rival. Hay que entender y respetar las precauciones de Irureta porque una de sus tareas consiste en mentalizar adecuadamente a sus jugadores. Pero la afición no debe comulgar con ruedas de molino: hoy por hoy es abismal la diferencia entre el Deportivo y el Shelbourne. Se han vertido ríos de tinta sobre la pericia de los irlandeses en el juego aéreo. Nada. También se habló de su corpulencia y su dureza, y los hemos visto bastante peores en la Liga española. Aunque es verdad que se cargaron a Molina con una patada de kárate y que agredieron a Romero hasta hacerlo sangrar por la nariz sin que el asistente del árbitro, a un paso, se enterase. Pero tampoco se trata de un equipo especialmente dura. Vamos, unas hermanitas de la caridad comparados con el Oporto, por ejemplo. El único factor que equilibra un poco la entidad de Deportivo y Shelbourne es la falta de rodaje de los gallegos. Con ese mismo handicap viajó el Dépor a Noruega hace un año y salió indemne a pesar de que el Rosenborg es diez veces más equipo que el adversario irlandés del Deportivo. Incapaz de imponerse por empuje, fuerza o calidad, el Shelbourne comprendió enseguida que la velocidad en las contras era su mejor baza ante un rival muy superior. Y ahí se encontraron los irlandeses con la misma trampa que habían tendido al Dépor: un campo reducido en las bandas para dificultar las evoluciones de Víctor y Luque. La estrechez del campo abortó cualquier intento creativo. Mala prueba es este encuentro para evaluar a los coruñeses. Por un lado da la sensación de que dieron un nivel superior hace un año en Trondheim, con mayor dinamismo. Pero, por otro, hay que admitir que los noruegos les obligaron a dar una respuesta superior, tanto física como técnica. Sobre el terreno de juego estrechísimo del campo de Dublín, Valerón, Luque y Víctor lo tenían muy difícil para brillar. Si los extremos se libraban de los laterales recibían enseguida el acoso de los centrales. Y el canario, con las bandas tapadas, apenas veía referencias arriba cuando recibía el balón. Y así es muy difícil crear. Además, Valerón estuvo muy bien marcado por Stuart Byrne, que no lo dejó ni a sol ni a sombra. Fue el mejor jugador de su equipo junto con el rápido Houlihan. El 0-0 empezó a ser peligroso con el avance de los minutos, porque cualquier fallo puntual podía dejar la eliminatoria mucho más complicada. Así que en esas circunstancias, casi lo mejor que le podía suceder al Deportivo era que pasase el tiempo y que todo quedase pendiente para Riazor. El partido de vuelta será otra historia. En un campo más ancho, los irandeses conocerán a Víctor, Valerón, Luque y Pandiani, y el Dépor jugará al fútbol. Además, tendrá encima quince días extra de trabajo que se van a notar en el aspecto físico. En casa, el Dépor debe imponer su nivel, muy superior al de los irlandeses. Eso sí, deberá la puntería y, sobre todo, la determinacion para rematar a portería. Luque, Pandiani y Víctor tuvieron en sus botas la ventaja en el marcador, pero les faltó una pizca de fortuna. Pero no es el único aspecto en el que debe mejorar el Deportivo. Irureta lleva semanas insistiendo con la posición de la defensa después de que (en sus propias palabras) se cometiesen errores importantes en el partido amistoso contra el Tokyo. Pues bien, esos errores se repitieron ayer. Manuel Pablo rompió en varias ocasiones el fuera de juego, un aspecto con el que debe tener mucho cuidado el Deportivo, que no siempre contará con la ayuda inestimable del asistente como ocurrió ayer. Deben desterrarse además fallso como los que evidenció Romero en el primer tiempo, con una cesión a un rival por evitar un córner y un fallo en la banda que casi cuesta un gol (erró clamorosamente el delantero en el remate). Si todo trascurre según la lógica en Riazor, el Dépor estará por quinto año consecutivo en la liguilla de la Liga de Campeones.