El futbolista uruguayo regresa al Dépor después de «seis años de aprendizaje» en el fútbol americano para ocupar como ariete la plaza que tenía Iván Pérez.
08 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?e loco le queda sólo el apodo, porque los que traten ahora a Sebastián Abreu se darán cuenta de que es un futbolista maduro y sensato. Tanto que se ha ganado la confianza de Irureta. Por discreción, Abreu prefiere no darlo por hecho y considerarlo sólo una posibilidad, pero lo cierto es que el uruguayo es el elegido para ocupar la plaza de Iván Pérez como tercer delantero del Dépor. Esta vez no habrá periplo americano y, salvo sorpresa, pasará un año en A Coruña. «Tengo opciones de quedarme», admite. -No, por un tema reglamentario que aún no sé muy bien por qué está pendiente (su anterior equipo, el Tecos mexicano, no ha enviado todavía el tránsfer). Pero eso no me bajonea, porque creo que el míster me ha visto con buenos ojos por el trabajo realizado, así que sigo con las chances intactas para ganar esa tercera plaza como punta para la temporada de Liga, Liga de Campeones si Dios quiere y Copa del Rey. -¿Qué le ha dicho Irureta? -Que me ve bien, que siga peleando por un lugar y que puedo tener muchas posibilidades de coger esa plaza. En principio como tercer punta, para que cuando esté la lista definitiva y el grupo definido, luchar por el puesto con los otros delanteros y aprovechar las oportunidades que puedan llegar. Pero eso no significa que haya entrado ya en la lista. Debo seguir trabajando. -¿Sin el problema del tránsfer, estaría también en Irlanda? -No me gusta hablar sobre supuestos, pero teniendo en cuenta lo anterior, pienso que entraría en los planes. Además está la lesión de Tristán... Creo que iba a estar en la lista, pero bueno, dada la situación, lamentablemente me quedaré fuera si no surge algo al final. Poco podré hacer desde aquí, salvo apoyar al equipo como uno más. -¿De qué depende que el Tecos envíe el tránsfer? -No sé muy bien cómo es eso. Quería averiguarlo, pero no he podido contactar todavía. Por curiosidad más que nada, para saber si es un mero trámite de unos días o algo más especial, pero no sé. Si es por un tema de tránsfer no habrá problema porque soy jugador del Deportivo. Puede que sea que el torneo mexicano no empezó todavía y que el documento está archivado aún, pero lo ignoro. -Mejor no volver a pensar en el periplo americano, aunque no ha debido ser tan mala experiencia. -No, porque me dio la posibilidad de conocer diferentes países, distintas Ligas, jugar en equipos grandes y de mucho prestigio, lograr títulos, disputar un Mundial... Lo negativo pudo ser tanto cambio, no tener continuidad, pero mi familia y yo hemos estado siempre muy a gusto. -Claro que también será duro pertenecer a un equipo y no poder jugar en él. -Pero más duro sería pertenecer a un equipo y no tener otras opciones. Quedarse en el Dépor sin ficha. Gracias a Dios siempre ha habido alternativas importantes. Y gracias a seis años de aprendizaje puedo estar hoy aquí. -Si se quedase, asumiría un papel secundario como tercer punta. -En la vida siempre hay que pensar en positivo y no sentirse menos que nadie. Es verdad que hay prestigios bien ganados por rendimiento, pero el fútbol es el día a día. Y luego están las oportunidades del deporte, como en la vida. Mientras, hay que entrenarse bien y esperar. -Vamos, que llegarán esas oportunidades. -Bueno, el equipo va a tener que dosificarse para que no le pasen cosas como al Real Madrid, que quiso disputar todos los torneos con 12 o 13 jugadores. Y la línea del Dépor en los últimos años ha sido la de administrarse. -Lo que está claro es que ha dado usted un cambio de imagen notable. -En realidad no hay diferencia, pero uno se ha avivado y sabe cuándo hacer bromas y cuándo no. Por ser una persona pública, lamentablemente no todos interpretan las cosas con la buena intención que uno desearía. Por ejemplo al festejar un gol. Así que ahora uno se limita a lo básico, y las cosas entretenidas o alegres las deja para los compañeros en el vestuario o para casa, a fin de que no haya malas interpretaciones. En la vida, lamentablemente, hay gente mal y bien intencionada. Para no dar de comer a los primeros, todo queda dentro. Sigo siendo el mismo, aunque creo que he crecido mucho como ser humano y como deportista. A eso me ha ayudado el hecho de tener que consolidar una familia.