La falta de una instalación cubierta específica condena a Galicia a pasar inadvertida en las pruebas técnicas mientras sus atletas dominan el cross
22 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?omo el atletismo africano salvando las múltiples distancias. Galicia sigue reividicándose en el cross, en donde el escenario natural provoca la aparición de atletas por generación espontánea, pero apenas existe en las pruebas técnicas ante la ausencia de una pista cubierta que permita un desarrollo normal de la temporada invernal. La situación ha llegado hasta tal punto que algún campeonato autonómico de pista cubierta se ha celebrado al aire libre. De ahí que muchos clubes han optado por enviar a sus atletas a competir a Braga y a Oviedo durante el periplo invernal. El último fin de semana es un claro ejemplo. Galicia sumó cinco medallas en el Campeonato de España de campo a través escolar, mientras sus bazas consagradas tomaban parte en el Mundial de cross de Bruselas. La Comunidad siempre aparece destacada en las grandes citas del campo a través. Riazor Sin embargo, no sale en el mapa de las pruebas técnicas. Riazor acoge la única pista cubierta de toda la Comunidad, pero el palacio de los deportes coruñés no da abasto, dado que la instalación atiende otras muchas disciplinas deportivas. Este año albergó únicamente el gallego absoluto y el sub 18 indoor . El resto de los certámenes gallegos de invierno se desarrollaron al aire libre. Pontevedra albergó el júnior y el promesa, mientras Lugo -en una mañana de febrero a 0 grados-, el de veteranos. No es de extrañar con este panorama que llegado el Campeonato de España de pista cubierta los gallegos sean descalificados en las series eliminatorias. Le pasó al Ourense Atletismo con sus cadetes en Valencia. Tan desolador panorama no le ha dejado más remedio a los clubes que emigrar. Los gallegos del sur peregrinan a Braga durante todo el invierno. La ciudad del norte del Portugal cuenta con un palacio de exposiciones sobre el que instala, desde diciembre hasta marzo, una pista desmontable. En muchas ocasiones, compiten dos portugueses y ocho gallegos en cada prueba. Clubes como el Ourense Atletismo incluso fletan un autobús para que 40 de sus atletas tengan contacto directo con la pista cubierta. El Adas valdeorrés, los pontevedreses de la Gimnástica o los vigueses del Comeñasa y del Celta también son asiduos visitantes. Los portugueses no le cobran absolutamente nada por utilizar la pista. No sucede lo mismo en Oviedo, a donde acuden los del norte. Tres euros es el precio por atleta y día. El Ría de Ferrol, aunque no de un modo asiduo, se ha dejado caer por la capital del Principado. También el Universitario compostelano en su día. Hasta hace poco los atletas de Castilla y León también tenían que recurrir al palacio ovetense, pero los gastos de desplazamiento corrían a cargo de la Comunidad Autónoma, cuestión que no sucede en Galicia. Todos los clubes sin excepción han reclamado una pista cubierta de atletismo para evitar que Galicia desaparezca por completo de las pruebas técnicas. En estos momentos no aparece ningún gallego entre los 50 primeros del ránking de las pruebas más características. La reserva del fondo Sus argumentos son demoledores: Ninguna ciudad cuenta con unas instalaciones decentes, ni con módulos de atletismo que han sido utilizados como recurso en ciudades como Soria, en donde el factor climatológico es tan desfavorable como en Galicia. La única salida, y por iniciativa de la propia federación, ha sido utilizar algún polideportivo municipal para saltar vallas o hacer lanzamientos para los más pequeños. No deja de ser un parche. El atletismo en Galicia está abocado a ser una reserva del fondo si en un plazo corto de tiempo no aparece una infraestructura que permita invertir la tendencia. Hace quince años que lo viene reivindicando la federación gallega, que no ha recibido más que promesas.