El «efecto Raúl» favorece a Raúl

Rubén Ventureira REDACCIÓN

DEPORTES

GUSTAU NACARINO

Reportaje | Los colegiados, a examen | La aplicación del nuevo criterio arbitral en las áreas benefició al madridista y a Ballesteros, del Villarreal. Los valencianistas recurrieron sin éxito al «piscinazo»

22 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El asturiano Manuel Díaz Vega protagoniza un capítulo de la historia de los derbis gallegos. En la campaña 86-87, Deportivo y Celta se jugaron el ascenso a Primera en Riazor. El colegiado consideró penalti una caída de Alvelo a unos cuantos metros del área. Aquella pena máxima, transformada por Baltazar, lanzó al equipo vigués hacia la máxima categoría: el Celta venció por 0-1. Casi diecisiete años después, el retirado Díaz Vega dirige el Comité Técnico de Árbitros e instruye a los trencillas sobre lo qué es y no penalti. Lo hizo el pasado jueves en Las Rozas, donde reunió a todo el colectivo para unificar criterios. En el concilio arbitral se proyectó un vídeo del agarrón de Marchena a Raúl en el partido de hace dos jornadas, acción que Díaz Vega catalogó como «claro ejemplo» de pena máxima, llenando de razón a su subordinado Tristante Oliva, enemigo público número 1 de la afición valencianista. Alentados por su superior, los árbitros estuvieron el sábado y ayer pendientes como nunca de lo que aconteció en las áreas. Y el principal beneficiario del efecto Raúl fue, curiosamente, el propio Raúl. En el minuto 26 del partido del sábado ante el Espanyol, Carlos García intentó evitar el remate del siete madridista, que se escurrió. Muñiz Fernández, que tenía fresca la lección de Díaz Vega, señaló penalti para indignación de los jugadores locales y de Montjuich, que empezó a corear el «así, así, así gana el Madrid». Falta del «siete» La exhibición posterior de Ronaldo y Zidane, que condujeron a la goleada al líder, no hizo olvidar ese lance a Carlos García. «Para mí, no es penalti. Es falta de Raúl, que se deja caer», se quejó el defensa periquito . Muñiz Fernández, que previamente había obviado una mano de Míchel Salgado en el área, compensó al entender como pena máxima una caída de De la Peña ante Casillas. «No he hecho penalti», dijo el meta. El efecto Raúl perjudicó al Valencia. «Jugamos con demasiada ansiedad», admitió Rafa Benítez, técnico che, tras la derrota de su equipo en Mestalla ante el Barcelona. La ansiedad la inyectó la afición, en plena resaca furiosa por la decisión de Tristante Oliva en el Bernabéu. Los jugadores locales practicaron el piscinazo sin pudor alguno. Rufete y Vicente se tiraron en el área sin que mediase contacto alguno, y el árbitro, Rubinos Pérez, acertó al no sancionar como penalti lo que era teatro. Sin embargo, se equivocó (según el criterio de Díaz Vega) en una jugada clavada a la de Raúl con Marchena, pero esta vez protagonizada por Motta y Pellegrino, quien acabó rodando por el césped. Un empujón bastante más claro recibió Pandiani de Sergi en el Vicente Calderón, pero Ramírez Domínguez se lavó las manos. Al margen de esta acción de pillería del jugador atlético, sorprendió en este partido la deportividad que reinó en las áreas en los saques de esquina y de faltas, pues los defensas evitaron el contacto con los atacantes. En esta línea, Medina Cantalejo paró el Osasuna-Mallorca cuando iba a ser botado un córner para pedir a los jugadores que dejasen de agarrarse. No hubo efecto Raúl a favor del Valencia y del Dépor, pero el nuevo criterio arbitral sí benefició al Villarreal, aunque ya estaba sentenciado a esas horas del partido. Con 3-0 en el marcador de La Romareda, Ballesteros (un tallo de 1,88) cayó fulminado en el área maña. La moviola no reveló el motivo del desfallecimiento . Antes de lo del Bernabéu, no habría pasado nada. Después, sí: Téllez Sánchez pitó penalti. Beckham y las faltas La polémica está en el área, pero Beckham la trasladó ayer unos metros fuera de ella. El madridista echó más leña al fuego arbitral: «Aquí las barreras no están a la distancia adecuada», se quejó el inglés, que sólo ha marcado dos tantos de golpe franco desde su llegada a España, en Copa y en la Liga de Campeones. Tiene razón el británico, como lo demuestra Digital Plus en cada retransmisión cuando mide la distancia, siempre corta, entre el balón y la barrera. ¿Será la nueva cruzada de Díaz Vega?