Los sudamericanos se adelantaron en el marcador y dejaron una buena imagen
19 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Dos asistencias del desequilibrante Vicente, resueltas de maravilla por Etxeberria y Baraja, sirvieron a España para doblegar en dos minutos a Perú, que causó una grata impresión en Montjuich. Los sudamericanos se adelantaron en el marcador y sacaron los colores a los de Sáez durante media hora. Pobre partido de España, a la que le faltó hasta motivación. La selección evidenció lagunas en todas las líneas, pero también presentó alternativas interesantes en todas las posiciones. De aquí a la Eurocopa, Sáez tiene motivos y tiempo para reflexionar. El equipo tipo de España, excepción hecha de Xabi Alonso en el lugar que normalmente ocupa Albelda, no dio la talla pese a que se marchó al descanso con un engañoso 2-1 a su favor. Ni se lo tomó con la actitud exigible ni se situó bien sobre el césped. Hubo varios problemas a resolver con urgencia. Atasco En el plano defensivo, faltó presión, no se sujetó bien en el centro del campo y se permitió tocar con inusitada facilidad a los descarados peruanos, que se plantaron como Pedro por su casa en el área de casillas. A la hora de elaborar, Xabi Alonso y el valencianista Baraja no se pusieron de acuerdo sobre quién llevaba los galones y tenía que dirigir. Con frecuencia, se juntaban demasiado, se solapaban. Como Juan Carlos Valerón bajaba también a recibir y Raúl no es un ariete definido y prefiere retrasarse unos menos, se produjo una aglomeración de hombres en zona de tres cuartos. Nadie se sintió a gusto en el atasco. Ante las excesivas pérdidas de balón y un excesivamente juego previsible, siempre quedaban las bandas, sobre todo por el lado de Vicente. Baile andino Con un fútbol combinativo exquisito y un grado de motivación extraordinario, los andinos sorprendieron y bailaron en la primera media hora a los españoles, quizá más pendientes de los próximos y fundamentales choques ligueros y europeos que de un amistoso. Animados por una afición entusiasta, que jaleó con olés sus acciones, brillaron, triangularon de maravilla y se desplegaron con rapidez y acierto al contragolpe mientras los españoles les miraban de lejos. Mostraron en el escaparate barcelonés jugadores muy interesantes como los centrocampistas Palacios y Solano, del Aston Villa, o el móvil Pizarro, un notable ariete que por algo está en el Bayern de Múnich. Un tremendo disparo de Solano abrió un marcador que si no se puso antes del lado franjirrojo fue porque Casillas se lució a tiro de Pizarro y testarazo envenenado de Galliquio. Tras el 0-1, el lateral Hidalgo lanzó al travesaño tras rozar Casillas, de nuevo enorme. España era una caricatura, pero tenía una ventaja: la defensa peruana era muy vulnerable, blandita. En un abrir y cerrar de ojos, Vicente, en gran estado de forma, se sacó dos buenos pases bien definidos por Etxeberria, de volea, y Baraja, con la cabeza. Demasiado premio para los méritos hispanos. Cambios de parejas Como había prometido, Iñaki Sáez cambió casi por completo el equipo en la segunda mitad. Hizo los siete cambios a la vez y probó nuevas parejas, que cumplieron sin más. Sólo los centrales, Helguera y Marchena, se mantuvieron juntos en sus puestos. Así, ensayó ahora con Puyol en el lateral derecho y Raúl Bravo en el izquierdo, David Albelda y Xavi en el medio, Joaquín y Albert Luque como interiores, Valerón de enganche y Tamudo en punta. Bajo palos, minutos para Cañizares. Al no verse con el puesto para la Eurocopa tan seguro, varios de estos jugadores salieron con una marcha más, con otra intensidad. Prueba de ello fue el disparo al palo de Tamudo, mucho más activo que un apagado Raúl, nada más empezar. Perú ya apenas existió y se diluyó en su carrusel de cambios. España administró la ventaja con solvencia hasta que se distrajo y Cañete salvó el triunfo.