Marco Álvarez, campeón autonómico absoluto de 50 metros, representa una de las grandes esperanzas en una especialidad «poco cultivada» y sin tradición en Galicia. Galicia no sale en los mapas de la velocidad. La orografía y la absoluta precariedad de instalaciones han llevado a casi todos los atletas al monte para acaparar el cross o al asfalto para hacerse notar en la marcha. Marco Álvarez representa la excepción en una disciplina que él mismo considera «poco cultivada». Este ponferradino, coruñés de adopción desde hace un par de años, ha decidido instalarse en las pistas. Y en la prueba reina de los cien metros para más señas. La apuesta tiene su explicación. «Comencé jugando al fútbol en Ponferrada. Fue en los campos en donde me di cuenta que era rápido. Tan pronto me cansé del balón decidí pasarme a la velocidad, aunque también probé en los saltos y no lo hacía nada mal», explica el atleta del Comarca Coruña con pasado en el Ría de Ferrol. Marco Álvarez Prieto (Ponferrada, 1984) representa una de las esperanzas de la pista. En edad promesa y bajo la dirección técnica de Alberto Pérez trata de ir abriéndose un hueco en el panorama estatal de su categoría. Su triunfo en los 60 metros lisos en el campeonato organizado por Castilla La Mancha disputado en Madrid son toda una declaración de intenciones. En especial por el tiempo registrado: 7 s con 3 centésimas en la semifinal y 6.94 en la carrera definitiva. El tiempo y el puesto le sirvieron para competir el fin de semana pasado en Oviedo en el Nacional promesa, pero se quedó en semifinales. El año pasado ya había enviado el primer aviso al mundo del atletismo anotándose el campeonato gallego absoluto de los 50 metros, el júnior y promesa de 60 -ambos en pista- y el Autonómico júnior de 100 metros y el universitario de 100 y 200 al aire libre. Para Marco, la campaña invernal no pasa de ser referencia. «Pretendo que sea un buen test, aunque salgo muy contento de la pista cubierta», indica. Su gran aspiración se sitúa en la temporada al aire libre. «Tengo las máximas expectativas para el aire libre. Todo lo hecho en la pista es secundario», sentencia el a-tleta que a finales del mes de febrero vivirá su último prueba bajo techo en el Nacional absoluto de Valencia. Después llegará la hora de la verdad. El momento en que debe demostrar su progresión. De entrada, confirmar que su tendencia a las salidas nulas forma parte del pasado. «Tenía falta de concentración en las salidas y me quedaba clavado o salía antes de tiempo, pero hemos hecho un trabajo específico y ahora ya me concentro mucho mejor». Los analistas apuntan que en una prueba tan corta y tan rápida, el arranque lo representa todo. Parece su único debe, porque quienes le conocen le definen como un atleta competitivo 100%. Es su principal arma. Algo que tiene plenamente asumido el propio Marco Álvarez: «Nací para competir. Ésa es mi principal virtud». Su técnica individual también merece mención. De lo más depurado. Tendrá ocasión de demostrarlo en las dos grandes citas de la temporada. El Nacional promesa en donde espera llegar a la final y meterse en la lucha por las medallas y el campeonato de España absoluto al aire libre en donde quiere aprender. «La intención es mejorar día a día». Va por buen camino.