El futuro del baloncesto español nació en Compostela y, con 16 años, ya es el debutante más joven de la historia del Real Madrid tras jugar en la Copa ULEB contra el Skyliners
14 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Es sólo un adolescente, pero posee una habilidad especial para enchufar balones en el aro. El vozarrón de José Ángel Antelo (Santiago de Compostela, 1987) pone al descubierto a un joven entregado al deporte que mantiene, en igual porcentaje, sus ilusiones en lo más alto y sus pies en el suelo. -Pues sí. Al principio estaba un poco nervioso, pero luego, ya no. -Venga, hombre, no se haga el valiente. -Es verdad. Estaba más nervioso la primera vez que fui a entrenar con el primer equipo. Pero una vez que vas cogiendo confianza... -Con el equipo en horas bajas, lo suyo no tiene tanto mérito. -No creo que sea tan fácil debutar en el Real Madrid. Porque si va bien, la obligación es ser primero; y si va mal, hay que demostrar recuperación en cada partido. -No se puede quejar. -En categorías inferiores me ha ido bastante bien. -¿Espera continuidad? -No depende de mí. Ahora, lo importante es estar ahí. Hay que ir paso a paso, torneo a torneo. Asentarse en la ACB es un sueño. Resulta complicado y hay que tener los pies en el suelo. -Usted es la estrella en la cantera, ¿cuál es la diferencia? -Sobre todo, física. Ellos son hombres y yo tengo dieciséis años. En júnior no es necesario desarrollarse demasiado físicamente, pero en sénior es otra cosa. Hay que ponerse fuerte para jugar a esto. Pero yo tengo un preparador físico muy bueno. -Sin embargo, cuando llegó lo pasó mal. -Es que el cambio fue más radical. Tuve que adaptarme. -¿Y en el vestuario? -Genial. Me llevo bien con Núñez y Herreros, pero Bennett es excelente como jugador y como persona. -¿Son sus espejos? -En realidad, son ejemplos. No intento imitar a nadie. Cada uno lleva su camino. -¿Es el niño bonito de los entrenadores? -Para nada. No me miman demasiado ni tienen por qué hacerlo. Hacen su trabajo. Me corrigen para que aprenda. -Será para que mejore. -No, no. Aunque algún día me llegue a estabilizar en la ACB, sé que no dejaré de aprender. Bennett, con treinta y tres años, me dice que todavía está aprendiendo... Y si lo dice él, imagínate yo. -¿Y la ventaja de que Moncho López sea paisano? -¿Qué ventaja? No hay nada de favoritismos. Cuando me conoció me preguntó de dónde era, y nada más. Pero sé que él entrenó a Juan Figueiras, que luego fue técnico mío en Galicia. -¿Les da caña? -Le gusta parar continuamente para mejorar aspectos. Es muy detallista. Pero también muy exigente. -¿Y qué tal se lleva usted con el sacrificio? -Bueno, ahora estoy acostumbrado. La verdad, desde que estoy en el Real Madrid, los entrenamientos de pachangada son bastante raros. -¿Se siente presionado por el entorno? -De ningún modo. No me dejo influir por lo que me dice la gente. No quiero que se me suba a la cabeza. -Pero el Madrid no era su único pretendiente, por algo será. -Entonces me llamaron el Barcelona y el Pamesa, pero siempre fui del Real Madrid. -Imagínese: Gasol, Raúl López y Antelo, estrellas mediáticas de la NBA. -No hay que ponerse límites y hay que aspirar a lo máximo. -Buena respuesta diplomática, pero ande, déjese llevar... ¿cómo se ve al lado de Pau? -Es que es pensar en pajaritos... yo, al lado de Gasol soy un pringa . -Pero ya le reconocen por la calle. -Algunos me paran. Pero no se engañe, la gente sigue el fútbol. -Y Florentino. Les tiene olvidados. -El fútbol es el que mueve dinero, pero este año se hicieron buenos fichajes. Hay diferencias. Ellos van a los partidos en bus y nosotros por nuestra cuenta. Pero no es ningún drama. -¿Se acuerda de Noia? -Claro. Cuando puedo me escapo. Aún no soy un madrileño más. -Haga de ojeador. -Dani, Aspe... son muy buenos. -¿Triunfarán juntos? -Veremos. Hay que currársel .