Galicia defiende la Casa Blanca

Pablo Gómez Cundíns
Pablo Gómez REDACCIÓN

DEPORTES

BENITO ORDÓÑEZ

Carlos Queiroz es capaz de alinear a más gallegos que Irureta y Lotina juntos, y Balaídos puede ser testigo en el encuentro de mañana entre el Celta y el Real Madrid.

16 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?os guardaespaldas de los galácticos nacieron al oeste del Piornedo. Un pontevedrés (Míchel Salgado, As Neves, 1975), un ourensano (Borja Fernández, 1981) y un compostelano (Rubén González, 1982) se encargan de que el sudor de Beckham y compañía sea bien empleado. El lateral es el ejemplo de los dos canteranos, que todavía dan sus primeros pasos con la elástica merengue. Aunque Borja se encarga de situar el mito en su justo lugar: «Es uno de los mejores del equipo, muy admirado, pero yo tengo otros ídolos como Raúl y Redondo». Para llegar al nivel del de As Neves, el ourensano cree que «hay que ser fuerte de cabeza». Mañana, Borja se enfrentará a los colores de su niñez. «De pequeño era del Celta, pero el Madrid es el equipo de mis sueños. Si no puedo triunfar de blanco, me gustaría hacerlo de celeste», dice. Su familia se acercará a Vigo para verle jugar (si hay suerte), pero la mirada no será recíproca. «Yo no podré ni acercarme, porque habrá tanta gente alrededor del bus que será imposible», explica Borja. El de Ourense se estrena en el primer equipo y se desenvuelve con soltura en el centro de la defensa, en el mediocentro y en el lateral. Ha jugado 27 minutos en Liga y el encuentro ante el Sanse, que él no consideró un marrón . Hace poco renovó su contrato hasta el año 2007 y es, junto con Núñez, uno de los canteranos que se ganó el puesto en la gira asiática de pretemporada. Porque Valdano ve en él al futuro sustituto de Makelele. Progresión Por su parte, Rubén (que no podrá jugar mañana en Balaídos debido a una lesión) debutó en Liga hace tres temporadas y este año ya ha jugado un encuentro completo. Es uno de los veteranos noveles de la plantilla. Un futuro Pavón. La marcha de Fernando Hierro aceleró su presencia entre los grandes y la fluctuación de Iván Helguera entre la zaga y el mediocentro le beneficia a él unas veces y a Borja, el resto. Por el momento, a ambos le espera un futuro de apagafuegos en forma de Copa del Rey y compromisos plagados de rotaciones. A Rubén no parece importarle esta situación, ya que tras debutar en el primer equipo en la campaña 2001-2002, supo tragarse el banquillo del Bernabéu aderezado con los los partidos del filial durante otra temporada entera. Sabe marcarse plazos y ya ha asegurado que «esta es la temporada en la que tengo que demostrar que estoy ahí por algo». Los niños de Del Bosque se harán mayores de la mano de Queiroz, cuya apuesta por la base no es más que una de las directrices del proyecto de Florentino. De hecho, el discurso del presidente concede esperanzas a los gallegos del Real Madrid. «Nuestra política deportiva se basa en cracks mundiales y en cantera, cracks y cantera...», reza su primer mandamiento.