Ronaldo respondió al conservadurismo de Javier Clemente en el Bernabéu. El delantero brasileño, que casi siempre cumple con su misión, marcó los dos goles de la victoria del Real Madrid, y al Espanyol no le sirvió de nada su sistema ultradefensivo, aunque los blancos, a quienes les costó demasiado abrir el marcador frente a la muralla catalana, tuvieron que sudar para lograr el triunfo. El Madrid dominó por completo un partido que se le complicó en exceso, pero no pudo brillar, y hasta el comienzo de la segunda parte no estuvo tranquilo. Pero Ronaldo, en su primera ocasión de gol, estaba en el sitio apropiado para colocar el 1-0 y dar serenidad a su equipo. El Espanyol tuvo que rendirse ante la insistencia del Madrid, aunque llegó vivo al descanso gracias a Lemmens, que cuando se acercaba el final de la primera parte realizó dos grandes paradas a trallazos de Roberto Carlos y Figo en los instantes de mayor agobio local. El equipo de Queiroz se vio incapaz de plasmar en el marcador su superioridad en este periodo. Los blancos dieron otra vez preocupantes muestras de debilidad atrás, esta vez con Helguera y Pavón de centrales. Porque aunque el Espanyol no llegó demasiado a la portería de Casillas, Maxi y Raúl Molina se plantaron solos en la primera mitad ante el portero madridista. Un par de veces, por cierto. La afición se aburría como nunca, sólo despertada por los detalles de enorme clase de Zidane. El francés quiso resolver por su cuenta y protagonizó la mejor jugada de la tarde con un carrerón desde su propio campo, jalonado con dos maravillosos regates, pero no culminó con éxito su vaselina en el minuto 42. Al Espanyol le había ido muy bien y, lógicamente, salió en la segunda parte con la misma actitud destructiva. El Madrid seguía atacando, consciente de que debía imponer un mayor ritmo a sus internadas ofensivas, y así llegó el gol de Ronaldo, que la clavó en la primera ocasión. Míchel Salgado y Raúl participaron en la jugada. Clemente decidió entonces que había que olvidar tanta preocupación defensiva, pero todo iba a seguir igual para el Espanyol, con el Madrid atacando y buscando más goles. Pérez Lasa, que estaba deseando compensar al Madrid por un gol anulado a Raúl, no lo dudó en la caída de Roberto Carlos en el área, y a los blancos se les presentó la oportunidad de sentenciar, pero Lemmens detuvo el penalti a Figo. El Real, con más espacios, no dejó de intentarlo hasta el final, aunque de forma individual, y ahí brillaron Míchel Salgado y Figo. Pero a pesar del acoso local, no hubo muchos más remates locales, y Lemmens mantuvo además su buena línea. Hasta que llegó un centro medido de Beckham y volvió a aparecer Ronaldo, que estaba en fuera de juego, para acabar con cualquier duda. El gol de Álex Fernández llegó ya con el tiempo cumplido.