Una «tragada» de Cavallero impide el despegue del Celta

Juan Villar VIGO

DEPORTES

CAPOTILLO

El Betis se llevó los tres puntos de Balaídos y los vigueses se estancan en la tabla

13 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Es pronto para encender la luz de alarma pero no hay duda de que el arranque del Celta en la Liga resulta bastante decepcionante, no solamente porque está cosechando los peores resultados de los últimos años, sino porque el juego no convence. De momento, ni siquiera la seguridad defensiva es un aval, porque el equipo vigués ha encajado en las tres jornadas transcurridas. Cierto es también que el Betis de Víctor Fernández se llevó demasiado premio para sus méritos. Lo más positivo es el inminente debut en la Liga de Campeones, que puede ser el perfecto remedio contra la depresión. En los compases iniciales el Celta aparentaba tener la cabeza más puesta en Brujas que en el Betis, lo que aprovecharon los verdiblancos para dar el primer susto ante la meta de Cavallero por medio de un cabezazo de Fernando a centro de Ismael que atrapó sin problemas el meta argentino. Los celestes se dieron cuenta de que no podían arriesgarse a quedarse hundidos en una zona peligrosa en la Liga y asumieron el control del juego al que habían renunciado inicialmente. Luccin cogió los galones y las mejores acciones llegaron en los balones que tocó el reaparecido Gustavo López, a quien Lotina situó en la banda derecha. Contreras tuvo que esforzarse ante un venenoso centro chut del argentino. Gustavo trajo por la calle de la amargura a Luis Fernández, su marcador. Faltaba un rematador que finalizase las buenas acciones del cuervo. El goleador de las dos primeras jornadas, Milosevic, no recibió ningún balón en condiciones. Gustavo protagonizó la mejor acción al llevar el balón hasta la línea de fondo, pero su pase de la muerte no acertó a rematarlo Jesuli en la dirección adecuada. Y cuando parecía que el Celta tenía encarrilado el ritmo del encuentro llegó la jugada tonta que supuso el gol que adelantó al Betis en el marcador. Cavallero tragó un golpe franco lanzado desde 35 metros por Assunçao y que se coló por el centro de la portería. Es cierto que el brasileño es el mejor lanzador de faltas de la Liga española, pero en este caso fue más error del guardameta que acierto del lanzador. Cavallero es uno de los mejores porteros del mundo, pero de vez en cuando reciben goles de infantil que le cuestan caro al equipo. El Celta cayó en la desorganización y lo mejor que le pudo ocurrir fue que el colegiado pitase el fin de la primera mitad. Las pocas ideas continuaron después del descanso y Lotina apostó por introducir en el terreno de juego a Mostovoi, a quien había dado descanso, en lugar de José Ignacio. Víctor Fernández, por el contrario, optó por conservar la renta y sacó del terreno de juego a Palermo para meter a un jugador de contención como Ito. El partido entró en un toma y daca con la pelota bailando de una área a la contraria, aunque en los últimos metros ambos equipos carecían de la imaginación suficiente para alterar el marcador. Al final, un penalti inexistente de Luccin sobre Ismael sentenció el resultado. Cavallero este año no para ni los penaltis.