El Compostela cosechó la primera victoria del curso 03/04 y, por supuesto, empapó los tres puntos en litros de sufrimiento. Una vez más se le hicieron eternos los últimos cinco minutos, más el tiempo añadido. Pero supo pasar por encima de las adversidades y defender el valioso gol de Anxo. Esos últimos minutos llevaron la firma de dos debutantes. Primero entró Felipe por Carlos, lesionado. El portero gobernó con autoridad los balones que le llegaron, sobre todo los que cayeron desde el cielo. Chico entró por Sagna y en tres minutos hizo de todo. Mostró oficio, maniobró con inteligencia, se le vieron maneras de ariete y echó por tierra todas las buenas sensaciones en una acción absurda. Entró al trapo de las provocaciones de Dani Mayo, le propinó un giliempujón y vio la tarjeta roja. Poco después, Jesús erró al golpear el balón y se vio obligado a hacer falta al borde del área. Era la segunda tarjeta y el Compos se quedó con nueve futbolistas en el minuto 89. El colectivo local juntó las líneas y le dejó tres cuartos de campo a un rival que optó por colgar balones en una especie de fuego a discreción que no pasó de la categoría del artificio. Durante setenta minutos, Compostela y Mirandés habían ofrecido un partido entre dos contendientes muy aseados y ordenados, dos equipos que saben agruparse y que no asumen excesivos riesgos en busca de la portería rival. El Mirandés dejó sensaciones contradictorias en su paso por San Lázaro. Intentó combinar, abasteció a Rebollo y Gallo en la punta del ataque, trató de explorar las bandas y, sin embargo, todas las buenas maneras se diluyeron en un tono general bastante blando. En la primera parte, salvo en un cabezazo de Gallo y en un disparo lejano de Rebollo, Carlos disfrutó de un encuentro bastante tranquilo. En la segunda, hasta el gol de Anxo, el Mirandés apenas existió. Y en el tramo final, el ataque a toque de corneta chocó con la suficiencia de Felipe y el buen hacer colectivo en materia de achique. El Compos, en líneas generales, volvió a dejar trazos de equipo que conoce sus virtudes y sus carencias. Trabajó bien en el repliegue, robó el balón con celeridad, sobre todo en la segunda mitad, y tuvo muchos problemas en los últimos metros. En el periodo inicial apenas hubo juego por las bandas. La acción más peligrosa llegó en un disparo lejano de Sagna (el francés es laborioso y sabe pisar el área) que se fue al palo. Tras el descanso, Anxo entró por un desfortunado Gelo. Rodri pasó a la derecha y el Compos ganó mordiente. Estuvo más tiempo en campo rival y, aunque no creó peligro con continuidad, sí aprovechó una buena entrada por la banda izquierda. Luigi porfió hasta la línea de fondo, el balón salió rechazado y Anxo resolvió con un golpeo de calidad, en el 69.