Thorpe vence en el gran duelo

La Voz S. O. | BARCELONA

DEPORTES

J. C. CÁRDENAS

Era el gran duelo. Uno de los momentos estelares de Barcelona 2003. Y llevará el nombre de Ian Thorpe. El nadador venció en su particular mano a mano con el holandés Pieter Van den Hoogenband en la final de los 200 metros libres. Se impuso con un tiempo de 1 minuto 45 segundos y 14 centésimas, un registro que, sin alcanzar el récord del mundo, le otorgó a su segunda medalla de oro en estos Campeonatos del Mundo. Ganó por más de un segundo de diferencia sobre su gran rival. El bronce fue para el norteamericano Grant Hackett, más lejos todavía del campeón. El torpedo, ajeno a la presión, sigue hundiendo a sus contrincantes. Thorpe derrotó ayer a Van den Hoogenband y también a sus fantasmas. Esta prueba, los 200 libres, que ayer le obsequió con el título mundial, le proporcionó en los Juegos de Sidney una plata y uno de los mayores disgustos de su vida. Entonces cayó ante Van den Hoogenband, su amigo y rival. Casi tardó un año en superar aquella derrota ante su público. Pero esta vez la historia no se repitió y ?se impuso con relativa facilidad gracias a su esprint en los últimos 50 metros. A pesar de que Van den Hoogenband venía de realizar el mejor tiempo en las series de calificación, Thorpe acabó con las dudas y marcó el primer precedente de cara a los Juegos Olímpicos de Atenas. Pero, según confesó el australiano, ninguno de los dos nadadores está contento con su registro de ayer. «Tanto Pieter como yo estamos desilusionados por los tiempos ya que podíamos haber nadado más rápido. Ha sido una buena carrera pero no ha sido excepcional», indicó. Thorpe no ha estado a la altura de sus expectativas. «Estoy contento por la medalla pero a la vez descontento por el tiempo, no estoy encantado con la carrera que he hecho porque esperaba ir más rápido», reconoció. Thorpe, disquisiciones sobre su registro aparte, sumó su segunda medalla de oro en esta competición tras la conseguida en la final de 400 metros libres. Y Van den Hoogenband se colgó la de plata y se enfundó en una camiseta del Barcelona. El australiano quería conseguir siete medallas y, aunque no podrá ser después del fallo de Australia en los 4x100 (acabó cuarta) tendrá más oportunidades de engordar su cuenta que ya le señala como futuro rey del Mundial. A nivel individual, intentará mantener título en los 100 metros libres o se medirá al fenómeno estadounidense Michael Phelps en los 200 estilos, una prueba que podría convertirse en otro de los grandes duelos de Barcelona 2003.