Hay vida más allá de la galaxia

Rubén Ventureira A CORUÑA

DEPORTES

29 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El camerunés de 22 años, fichado por el Real Madrid a los 16, ha conseguido en dos meses poner en pie el Bernabéu, tumbar a Brasil y convertir en campeón al Mallorca. Era un bebé cuando Camerún irrumpió en el planeta fútbol. Corría el Mundial 82. N'Kono, Milla y demás leones indomables asombraron en Galicia. Se marcharon a casa invictos y tras empatar en el último partido con Italia, futura campeona. Fueron las primeras noticias futbolísticas que dio Camerún. Samuel Etoo (10-3-1981) ya galopaba en campos de tierra cuando el abuelete Milla la armó en Italia 90. Los leones llegaron a cuartos, donde los apeó un árbitro aliado con Inglaterra. Así que cuando el Madrid fichó en 1997 a un camerunés de 16 años no se interpretó como una excentricidad, sino como una apuesta por el futuro del fútbol, que -decía y mantiene Pelé- es africano. Etoo, por entonces admirador de Laudrup, ya era internacional absoluto cuando, cedido por el Real, formó dúo con Catanha en el Leganés. En la alineación del club madrileño coincidió con el que hoy es su asesor, Mesas. De cesión en cesión Su siguiente estación de paso fue el Espanyol: Brindisi apenas le dio bolilla. A la tercera cesión, la vencida. Llegó al Mallorca en febrero del 2000 y marcó 6 goles en 13 partidos. Se quedó. Once tantos hizo a la siguiente campaña, y, concluido el ejercicio, el equipo isleño realizó el mayor desembolso de su historia (1.250 millones de pesetas) para comprarle al Madrid la mitad de su pase. Seis tantos marcó la pasada temporada, y trece en la recién acabada. Pero a Etoo no se le puede medir sólo en goles. De hecho, esta misma campaña estuvo cuatro meses sin hacer uno, pero la afición lo mantuvo en el pedestal. «El fútbol de hoy ha llegado a un punto en que no se trata sólo de anotar o de driblar al contrario. También hay que ayudar al compañero y es lo que trato de hacer en cada partido». Palabra de Samuel, que va camino de hacer historia en su país. Con 22 años ha jugado dos Copas del Mundo, se ha colgado un oro olímpico y ha ganado dos Copas de África. Hace unos días, Camerún batió a Brasil (1-0) en la Copa de las Confederaciones. Marcó Etoo. Jugador de una planta a lo Kluivert (75 kilos, 1,80 metros), comparte también con el tulipán del Barça la elegancia en sus movimientos. Pura clase, Etoo es además la velocidad controlada. Domina la caja de cambios. Su segundo gol en la final lo acredita. Pasó de quinta a punto muerto en un segundo, quizá dos. Amagó, pero no dio. El frenazo mandó al césped a dos defensas. Oteó la escuadra y allá envió el cuero. Gol galáctico. El 3 de mayo se fue entre ovaciones del Bernabéu tras hacerle un quiebro similar a Roberto Carlos. Tras el partido, el camerunés se creció cuando le preguntaron por el spice boy . «Beckham es más hermoso, pero yo soy mejor jugador». Vaya labia. Etoo sabe frenar las piernas, pero la lengua no la tiene igual de domada. «Se lo dedico a los que quieren. Y los que no, que se jodan», dijo tras hacer un gol en octubre. Tiene mucho de indomable. Luis Aragonés le tuvo que agarrar de la pechera. Se negó a ir al Dépor porque prefería el Mallorca. Cabeceó a Angulo. A Motta le zurró porque le llamó «sucio negro». Para compensar el haber dejado ese día al equipo a la deriva, pagó el sábado a la hinchada bermellona una paella de 30.000 euros. Es su otra cara. La del Etoo que, al acabar la final, dio dos besos de consuelo al técnico del Recre.