Los técnicos gallegos que quieren acceder al curso nacional pero carecen del título de bachillerato acometieron una prueba de madurez en la que el examen de matemáticas, con integrales y matrices, se convirtió en su infierno particular
26 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.«Al descanso, 2-0», señaló Vila tras las pruebas de Lengua y Gallego Las notas se conocerán hoy y el curso comenzará en septiembre Querían examen y tuvieron cuatro tazas. Los entrenadores gallegos que acometieron la prueba de madurez para acceder al curso nacional jugaron en el instituto As Fontiñas de Santiago su particular Copa de Europa. Los rivales, de órdago: Lengua y Literatura gallega, Lengua y Literatura castellana, Inglés o Francés y Matemáticas. Cansados del olvido en que los mantuvo la Administración desde que conocieron que sin el título de bachillerato no serían admitidos en los estudios que les permitirían preparar a equipos de Primera, Segunda y Segunda B, fueron convocados, por fin, a una maratoniana mañana de exámenes. Su particular selectividad. Eso sí, el miedo escénico también jugó sus bazas. De los 38 posibles candidatos al examen, tan sólo se presentaron 18. Menos de la mitad. El exigente temario causó pavor entre los entrenadores, mucho más dispuestos a rescribir la libreta de Van Gaal, que a desentrañar los secretos del número e. «Las materias revelan un desconocimiento bestial de nuestra realidad: somos padres de familia, gente que trabaja por la mañana y entrena por la tarde, que hemos dejado nuestros estudios por diferentes razones, y ahora nos salen con esto», comenta con amargura uno de los convocados que, finalmente, sí que se presentó. Primeras sonrisas Todo empezó a las nueve de la mañana. Tocaba Lengua y Literatura Gallega, y el examen no se cebó con los sufridos alumnos: un texto para buscar artículos, preposiciones y conjunciones; sinónimos y significado de varias palabras; y una redacción de no más de veinte líneas. Sonrisas generalizadas entre la concurrencia. Diez de la mañana, llega la hora de la Lengua y Literatura castellana. Las preguntas resultan muy similares: otra vez análisis morfológico de textos y la novedad, análisis sintáctico, pero la satisfacción general entre los técnicos sigue siendo evidente. «Al descanso, 2-0», reconoce Juan José Vila, entrenador del Vilalbés. «La verdad es que no estudié demasiado, pero las preguntas están siendo fáciles y parece que todo va a salir bien», argumenta el del Betanzos, Chechu. Pero el partido cambió en la segunda parte. Para la prueba de lengua extranjera, la mayoría eligió Inglés. Muchos admitían haber utilizado algún manual prestado por sus hijos, y otros atribuían sus conocimientos a unas apresuradas clases particulares. El examen exprimió el vocabulario de los presentes. «Claro, es que había que contestar las preguntas en inglés», se queja Chechu. «Lo peor fue componer las tres formas verbales: el infinitivo, el pasado y el participio de cada uno», reconoce Vila. Pero la escabechina llegó con las Matemáticas: dos integrales (una con representación gráfica incluida), dos matrices y problemas de cálculo de probabilidad. «Me había preparado, pero el nivel de exigencia fue muy alto», explica el preparador del Arteixo, José Ramón González. «Fue imposible meterle mano, todos nos quedamos a cuadros, ojalá que, como el nivel era tan alto, hagan un poco la vista gorda, porque si no...», afirma Chechu, quien asegura que no guarda muchas esperanzas de aprobar: «Ojalá salga bien, pero si no, trataré de ir haciendo el bachillerato año a año y ya está». En el grupo de los optimistas se encuentran José Ramón y Vila. El antiguo futbolista del Dépor apuntó que había salido contento con la prueba. «Tengo esperanzas para ver si saco esto adelante de una vez», señala. Vila, por su parte, afirma que ninguno de los exámenes le salió mal, «pero hasta que me vea entre los aprobados, no me lo creeré». El varapalo final hizo aflorar las ampollas entre los examinados y los profesores que vigilaron la prueba. «Nos miraron el carné a la entrada y, luego, teníamos que colocarlo encima de la mesa durante toda la prueba, como si nos fuéramos a escapar», relata otro de los entrenadores. Según se publicó en el Diario Oficial de Galicia, los examinados conocerán hoy sus notas. Los aprobados podrán acometer de inmediato el curso nacional, que se impartirá entre el próximo septiembre y junio del 2004 en la Escuela Gallega de Entrenadores. Será el final de un largo camino hacia la plenitud profesional. Con matrices incluidas.