Dos remates de cabeza de Jesuli y Edú rompieron el equilibrio
24 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El Celta toca el cielo y aleja al Deportivo de la Liga en un duelo cuyo equilibrió sólo se rompió en el segundo tiempo debido a los errores defensivos de los coruñeses. Los vigueses devuelven el 3-0 de la primera vuelta y sueñan con la Liga de Campeones. Mientras Irureta fue fiel a sus reflexiones semanales, con un once previsible, Lotina sorprendió al dejar a Catanha y Gustavo López en el banquillo. El argentino, en reserva por su esguince cervical. El entrenador céltico decidió fortalecer el centro del campo recurriendo al trivote. Si ya en sí mismos los derbis suelen ser partidos de más intensidad que fútbol, rigidez es la palabra que mejor define el que se vivió ayer en Balaídos. El Celta rechazó hacerse el dueño de la pelota. Fiel al estilo y al planteamiento de Lotina, prevaleció la organización a la espera de sorprender en un contragolpe. El doble pivote deportivista con Duscher y Mauro invitaba también a la seguridad. Los marcajes eran demasiado pegajosos. José Ignacio asumió el rol de perro de presa de Valerón, mientras que Mauro no le quitó ojo a su viejo conocido Mostovoi. En un escenario así sólo quedaba esperar un error o una chispa de imaginación para desequilibrar el derbi. No faltó la tensión propia de un duelo entre coruñeses y vigueses, y López Nieto mostró tres tarjetas en apenas tres minutos a Scaloni, Duscher y Berizzo. El asueto llegó sin novedades en el frente: ni una sola ocasión de gol en el primer tiempo. Sólo leves avisos a cargo de Fran en una portería y Jesuli en la otra. A ninguno les valía el empate para tocar el cielo deseado. Era necesario sacudirse los complejos y destapar la ambición. Cuando el cambio de marcha aún no había sido suficiente para romper la igualdad fueron la tenacidad de Juanfran y la fragilidad aérea de la zaga deportivista las que dieron vida al partido. Los dos goles celestes llegaron en el breve intervalo que transcurrió entre los minutos 12 y 17 de la segunda mitad. Primero Jesuli marcó uno de los pocos goles de cabeza de su carrera tras un centro de Juanfran y a continuación fue Edú el que se adelantó a Donato al cabecear un envío de Jesuli . La entrada en el campo de Luque y Sergio agotó los cartuchos ofensivos del Dépor, pero la zaga celeste no hizo concesiones. López Nieto se alió con los celestes al señalar como fuera de juego una acción de Makaay que pudo servir para reducir distancias. Se equivocó el colegiado y fue el Celta el que sentenció tras un clamoroso error de Molina que no consiguió atrapar un balón sin dificultades; Edú aprovechó el regalo para poner la puntilla. La discusión sobre si existió penalti en la acción de José Ignacio sobre Víctor queda para la anécdota, pues Makaay lo desaprovechó ya con el tiempo cumplido.