El equipo llega inseguro y débil físicamente?al final de temporada El futuro, condicionado por la presencia de los jugadores?«no Galácticos» El Real Madrid pasó de la ilusión al drama existencial en noventa minutos. O menos. Aunque parezca una exageración, el aún vigente campeón de la Champions mantenía hace cuarenta y ocho horas la ilusión (y las opciones) en ganar las dos competiciones en las que estaba inmerso. Hoy, sólo le queda una de ellas, pero nunca el futuro blanco fue tan negro. El duelo ante la Juve más que una derrota fue un síntoma. Florentino debe afrontar la primera crisis en sus tres años de mandato. Aunque objetivamente caer en las semifinales de la Copa de Europa ante el campeón de Italia y luchar por la Liga no es un mal balance, lo cierto es que el club merengue se ha puesto el listón demasiado alto, en virtud de las inversiones y de los jugadores fichados (en la plantilla figuran tres de los cinco mejores jugadores de Europa). Tras la derrota, las críticas podrían provocar la catarsis en el seno de la entidad merengue. O al menos, la reflexión. La eliminatoria ante el Juventus ha dejado múltiples detalles para el análisis y la pelota en el tejado de Florentino Pérez. La Liga El tramo final de campaña se presenta complicado para un Real Madrid roto, con demasiadas dudas y con sus principales jugadores lesionados. Ronaldo, Raúl y Zidane no estárán al cien por cien físicamente. Desfondados Y sin actitud. Así se mostró el equipo español ante el Juventus. Sin Makelele (pendiente de su renovación, se ha revalorizado sin pisar el césped) en el centro del campo, la pareja Flavio-Cambiasso no quiso hacerse dueña del ritmo del encuentro. Por el contrario, los que ponían ganas (Zidane, Figo, Raúl, Ronaldo...) vieron cómo su cuerpo les daba plantón. El Madrid llega sin aliento al tramo decisivo. Lo de Hierro (que termina contrato) es un caso aparte. La defensa Históricamente, el objeto de las críticas al cuadro merengue. En un equipo que ataca, la defensa está siempre vendida. Pero la lentitud y baja forma de Fernando Hierro (en el tiempo añadido de su carrera deportiva) provocan inseguridad y trabajo extra de sus compañeros de zaga. El problema es de Vicente Del Bosque (que también negocia su continuidad). A estas alturas de temporada, no puede enviar al capitán al banquillo. Pero necesita un central solvente. Los suplentes Media un abismo entre el once de oro blanco y el reserva. No tanto en calidad, sí en mentalidad. Los suplentes no se sienten útiles y no saltan al campo convencidos. Del Bosque no ha cuidado la faceta anímica. Tampoco la deportiva. Las rotaciones (fundamentales para que el equipo llegue fresco al final) brillaron por su ausencia. Florentino Podría vivir su primer año en blanco. Pero a él le corresponden las decisiones acerca de la construcción de la identidad del futuro, la conveniencia de la renovación de Del Bosque, Hierro y Makelele, la búsqueda de un defensa y de los sustitutos para los treintañeros (Figo, Roberto Carlos...). Ahí es nada.