El club sevillano ha pedido a Antiviolencia que revise las declaraciones de Cavallero La importancia de los puntos ha quedado en un segundo plano cuando los locales se juegan la «Champions» Esta jornada estaba marcada en el calendario desde que la Liga realizó el sorteo el pasado verano. Todos por unas u otras razones esperaban la vuelta del mejor entrenador de la historia del Celta en cuanto a resultados y del más longevo en lo que se refiere a su permanencia. Sin embargo, la vuelta de Víctor Fernández a Vigo ha quedado empañada por un sinfin de calentones.Aunque no lo parezca, esta tarde en Balaídos se juega un partido de fútbol. Al menos eso es lo que muchos debían estar esperando por múltiples razones. Por ver si el Celta de Lotina puede ser mejor que el Betis de Víctor Fernández. Por disfrutar otra vez de Mido, Mostovoi y Gustavo López ante los Joaquín, Fernando y Capi. Por comprobar si el equipo vigués se acerca a la «Champions», o el sevillano se instala en la UEFA. Pero lo que seguro no debía interesar es saber quién será el próximo en partirle la pierna a Dani, ni que collarín le quedará más dramático y efectista.Al final todo se ha calentado hasta el punto de que el Betis ha pedido a Antiviolencia que juzgue unas declaraciones de Cavallero que seguro que ya están borradas de cualquier grabadora o cinta de video. Los verdiblancos pusieron la última nota de torpeza al calentar más aún el choque cuando podía esperar a salir de Vigo para tomar esa medida. La «guerra» dialectica, en la que ambos se ha querido meter, ha tenido a unos y otros contendientes entretenidos y al público extrañado. A qué venía tanta hostilidad, nadie se lo explica. Quizás Bjeliça tenga la culpa, como Juanito de habernos enfrentado con Yugoslavia, o Tasotti de hacernos llorar la sangre de Luis Enrique. Son cosas del fútbol, que a veces tiene esta carga épica. A falta de pan, buenas son tortas.