Cada afectado recibirá tan sólo unos 6.600?euros como compensación La trampa por decreto. Y, a cambio, un millón de las antiguas pesetas. Ésa es la indemnización a la que aspiran cada uno de los trescientos deportistas alemanes que denunciaron ante la justicia las presiones del gobierno de la extinta República Democrática Alemana (RDA) para que se dopasen durante sus vidas deportivas. A comienzos de la década de los setenta y durante veinte años más, la RDA (que alguno bautizó como la República del Dopaje Alemana) instauró un programa estatal de dopaje que afectó a diez mil deportistas y reportó incontables éxitos olímpicos. Ahora, sus responsables deberán responder ante la justicia de los efectos secundarios causados a los deportistas, como graves disfunciones hormonales. El Parlamento alemán aprobó el pasado agosto una ley según la que los deportistas afectados podrían recibir una compensación económica. Cada uno podría ingresar unos 6.600 euros por haber recibido tratamientos con anabolizantes, generalmente sin conocimiento de ello, o bajo coacción. La empresa de productos farmacéuticos Schering (que absorbió a Jenapharm, la firma que elaboraba los preparados dopantes) aportará 25.000 euros más.En los años setenta, los deportistas (la mayoría mujeres) de la RDA acapararon medallas en atletismo y natación, pero su físico marcadamente masculino hacía sospechar que existía un programa organizado de dopaje general. Sin embargo, las primeras pruebas de ello no llegaron hasta 1991, cuando varios ex deportistas denunciaron que se les había obligado a ingerir diariamente píldoras con esteroides androgénicos, y cuya salud quedó seriamente afectada. Las contradicciones surgieron al momento: el jefe máximo de la estructura de la RDA, Manfred Ewald, se declaró inocente, pero el doctor Höpper (otro de los cerebros del plan) se confesó culpable.Entre los efectos secundarios abundan los daños hepáticos, abortos y malformaciones fetales. El caso más grave derivó en la muerte del lanzador de martillo Gerstenberg, pero el más impactante fue el de la campeona de Europa de lanzamiento de peso en 1986, Heidi Krieger. Comenzó a entrenarse a los trece años y tres después ya ingería las píldoras azules con esteroides creyendo que eran vitaminas. Su entrenador incrementó las dosis. Su cuerpo se transformó. Tanto que, años después (en 1997) decidió operarse para convertirse definitivamente en un hombre. Tras cuatro horas en el quirófano, se le extirpó el útero, las glándulas mamarias y los ovarios... y se despertó como Andreas Krieger.