Tras el 2-3 de Riazor, confía en su potencial ofensivo para remontar
04 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Todo o nada. A una carta en, al menos, noventa minutos. El Dépor, el único conjunto español que sobrevive en las tres competiciones, intentará esta tarde (nueve y media, TVG) en Son Moix seguir manteniendo tal condición. Una prueba de esfuerzo máximo en terreno ajeno y con un marcador, de partida, desfavorable (2-3), pero, eso sí, frente a un rival inmerso en un socavón, situado en el furgón de cola de la Primera y lejos de aquel conjunto que a mediados de la primera vuelta incluso flirteó con la Liga de campeones. El sistema de competición de la Copa ahorra especulaciones. Al Dépor sólo le vale la victoria, por más de un gol o, en su caso, marcando al menos tres; el Mallorca firmaría el empate o una derrota mínima. A las puertas de decidir su futuro en la Liga de Campeones y a tres puntos del liderato de Primera, el premio -la tercera final copera de su historia- es demasiado sabroso como para no racanear un esfuerzo extra. De ahí que Irureta no se haya dejado en A Coruña ni una sola pieza del envidiable arsenal ofensivo que tiene en sus manos. Manuel Pablo tendrá una nueva oportunidad y Valerón, dos meses y medio después de caer lesionado en Valencia, parece que tendrá que esperar para volver a ser titular en un ataque que compartirán Tristán y Luque. Un mes después del choque de ida, el Mallorca está en el diván, ha dejado de pensar en Europa y mira de reojo los puntos que le separan de las plazas de descenso. Además de ser el peor equipo en la segunda vuelta de la Liga, sólo ha sumado siete de los últimos cuarenta y dos puntos en juego. Desde que Eto'o, Ibagaza y Pandiani sembraron el pánico en el área del actual campeón de la Copa, Dépor y Mallorca han dado un espectacular vuelco a su trayectoria. Ahora, el cuadro coruñés sigue cuarto en la Liga, ha cimentado su posición con tres victorias y un empate, y es el equipo que más puntos ha sumado en la segunda vuelta; por contra, los baleares han perdido tres y han empatado uno. En el mismo periodo, un dato preocupante para el Mallorca y alentador para el cuadro blanquiazul: el equipo balear ha marcado dos goles y ha recibido siete, mientras que el de Irureta ha encajado dos y ha anotado diez. Pese a todo, Manzano ha prometido no renunciar a su estilo y pondrá en liza el mismo once que se impuso en Riazor el 5 de febrero. Treinta días en el enloquecedor ritmo del calendario futbolístico dan para mucho. Para sembrar las dudas en un equipo que ya se veía en la final y para alentar la ambición de un Dépor que ya ha acometido, y superado, empresas mayores.