«Caneda ni come, ni deja comer»

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa REDACCIÓN

DEPORTES

KOPA

Los jugadores compostelanistas Pinillos, Jesús, Adriano y Manuel, reunidos por La Voz, acentúan sus desencuentros con el presidente

23 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El Compostela navega a merced de las turbulencias. La tormenta arrecia por todos los frentes y el pasaje trata de metabolizar la incertidumbre en espera de tiempos sin sobresaltos. Pero no acaba de ver, ni siquiera intuir, cuáles son las claves del trazado hacia un horizonte más despejado. De nubes y de incógnitas. La plantilla espera tiempos mejores. Peores no caben. Salvo que las tempestades acaben por derribar el vuelo azul y blanco. Cuatro jugadores de la primera plantilla, reunidos por La Voz de Galicia, analizaron el presente del Compostela y hablaron del pasado reciente. Del futuro poco pudieron anticipar porque todo lo que ven es incertidumbre y enredo. El capitán, Pablo Pinillos, lo que tiene claro es que el club se encuentra en una encrucijada: «Llevamos tres años siempre al límite». Pero esta vez advierte un factor diferencial, un mayor riesgo de desaparición: «En esta ocasión los impagos son una realidad desde el primer mes. Y sólo quedan cinco. Y se habla de que el Consejo Superior de Deportes podría fijar un capital social de unos 1.800 millones de pesetas. Es normal que se piense en que hay más peligro para el club. Hace ya mucho tiempo que no pensamos en el rival del domingo». Así vive la plantilla el presente del Compostela, asediada por preguntas que no acaban de encontrar respuesta y minada por la falta de liquidez desde que el balón echase a rodar. Jesús subraya que «los de la cantera» que no son de Santiago dependen de sus padres. Manuel se beneficia de las ventajas que derivan de seguir viviendo en casa de los progenitores. Pinillos resume los sinsabores con la palabra preocupación y el anhelo por conocer la fecha de la celebración de la asamblea en la que deberá concretarse «quién se queda con el club». Y Adriano subraya el papel de los empleados del club: «No sé como aguantan. Su sueldos son más pequeños, con relación a los de algunos jugadores». Los jugadores del Compostela dejaron claro que la convocatoria de huelga se hubiese llevado adelante con todas las consecuencias de no haber aparecido el dinero para hacer frente al pago equivalente a una mensualidad. Pinillos explica que después de haberse decantado por una medida de presión tan contundente no podría haber marcha atrás. De lo contrario interpretarían que «el Compos no le interesa a nadie». Sobre la bocina llegó el dinero para pagar una mensualidad. A tenor de las respuestas de la plantilla, queda claro que Caneda ha perdido todo el predicamento entre los jugadores. «Poco a poco hemos ido perdiendo la confianza -dice Pinillos-. La palabra ha perdido validez. Con la protesta de las camisetas queríamos reinvindicar que llevamos cinco meses sin cobrar. Si no es capaz de pagar, que deje entrar. Nadie le va a quitar lo que hizo. Lo que no puede hacer es lo que hace, ni come, ni deja comer. Si no puede pagar, debe ver que hay gente detrás». Así resume Pinillos el objetivo de la reivindicación de las camisetas protagonizada por el equipo antes del encuentro con el Albacete. A la espera de soluciones, los jugadores apelan a la ilusión para que el equipo siga sumando puntos y se mantenga fuera del vagón de cola.