Dibujando triples en la LEB

La Voz M. R. | OURENSE

DEPORTES

Sergio Anagnostou, estudiante de cuarto de Arquitectura, se ha convertido en el máximo anotador del COB dos temporadas después de dar el salto desde la EBA

20 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Llegó al COB como Sergio Pérez, un jugador desconocido que militaba en el equipo EBA del Fuenlabrada, y con el paso de los partidos y entrenamientos se ha ido convirtiendo en Anagnostou. Completó una sensacional actuación en La Guía ante Gijón, con 6/6 en tiros de dos, 3/3 en triples, 3/4 en libres, cuatro rebotes, una recuperación y ninguna pérdida: 31 de valoración y con canastas anotadas en momentos clave. El artillero del COB (ya se ha erigido al puesto de máximo anotador del equipo con 237 puntos) es un tipo singular, capaz de combinar su progresión como jugador de baloncesto profesional con la carrera de Arquitectura, que sigue en la Politécnica de Madrid. Y casi a curso por año, porque con 23 septiembres, ya está en cuarto. Cuando llegó en el verano de 2001 de puntillas (el club se fijó en él en la liga de verano de la ACB en Fuenlabrada), tuvo que asumir un rol secundario, el de suplir nada menos que a Federico Kammerichs, alero argentino hoy en Pamesa. Poco a poco se fue ganando minutos y al final de la temporada llegó a ganarse un puesto en los cinco iniciales de Maldonado. Ya entonces destacaba por su buena mano en el tiro, muchas veces impecable, y por su buena visión del juego. Fue uno de los candidatos a renovar esta temporada, aunque hubo que esperar a que Óscar Quintana lo descartara para el primer equipo de Fuenlabrada. El sueño de la ACB tenía que esperar, pero en la LEB tenía casi garantizado lo que necesitaba: minutos. Su gris comienzo de temporada sorprendió en el Pazo. Salva Maldonado lo achaca al exceso de expectativas que el jugador se creó. «Pensaba que iba a explotar de un día para otro y no es así». El entrenador del COB sostiene que la progresión de Anagnostou como jugador ha sido buena: «Asumió muy bien su rol dentro del equipo la pasada temporada, sustituyendo a un extranjero, al principio de esta temporada no le ayudó el creer que iba a despuntar ya al principio. Si mantiene el nivel, puede ser cada día un jugador más maduro». Esta temporada ha jugado todos los partidos y últimamente cobrando cada vez más protagonismo por la seguridad de su juego. Ya es el segundo jugador del COB con mejor valoración, ha mejorado en las tareas defensivas y mantiene buenos porcentajes de tiro, 62% de dos y 46% de tres. Como alero alto (mide 2.05) ofrece mucha versatilidad y es el tercer máximo reboteador del equipo. En su debe estadístico, las pérdidas, aunque en Gijón no se le fue ningún balón. Maldonado lo define como un jugador listo, que juega bien sin balón y «tiene los conceptos claros». Y aunque «a veces es excesivamente ambicioso», en este deporte la ambición medida es un valor. Mitad griego, mitad español, en la cancha su carácter es bastante flemático, aunque poco a poco va soltando su temperamento. Y no le suele temblar el pulso en los momentos calientes. En los play off del año pasado, por ejemplo, no se escondió pese a su inexperiencia. El jugador madrileño se apunta, además de a la arquitectura y al basket, a un bombardeo si hace falta. Tan pronto se viste de rey mago para animar a los niños enfermos como cuenta su experiencia de estudiante y deportista de élite a los universitarios ourensanos. En la web del COB elige a Drazen Petrovic como jugador de baloncesto y proclama su deseo de llegar a vocalizar bien algún día.