El regreso de Luis Figo al Camp Nou, dos años después de que tuviera uno de los recibimientos más hostiles que se recuerdan en el mundo del fútbol, es el asunto que más preocupa sobre la seguridad del clásico que disputarán mañana a partir de las nueve de la noche el Barcelona y el Real Madrid.
21 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.En esta ocasión, otro ilustre ex barcelonista, Ronaldo, también puede ser objeto de las iras de los aficionados. El brasileño, en su primera visita al coliseo azulgrana vestido de blanco, no espera que el trato sea polémico, teniendo en cuenta las circunstancias distintas que rodearon su salida del club. Figo se fue directamente al Madrid desde el Barcelona, tras haber firmado un precontrato que llevó a Florentino Pérez a la presidencia del club blanco y por el que abonó los 10.000 millones de pesetas (60,10 millones de euros) de su cláusula de rescisión. Ronaldo, sin embargo, fichó por el Inter de Milán tras disputar una sola campaña con el equipo azulgrana. El club italiano también pagó su cláusula de 4.000 millones. El efecto Figo perduró, además, en el tiempo. El portugués estuvo ausente de los dos partidos de la temporada pasada en el Camp Nou, aunque, según la versión oficial, debido a un esguince en el ligamento lateral interno del tobillo derecho y, en la semifinal de la Champions, por una sanción. Hace dos años el portugués recibió sobre el césped una lluvia de monedas y billetes impresos con su efigie e incluso otros objetos, entre ellos dos teléfonos móviles. El jugador barcelonista Gerard aseguró ayer que el recibimiento dado a Figo es irrepetible y pidió que el público se centre en animar a su equipo, en lugar de abroncar al rival. Para evitar que se repitan los incidentes, el Barcelona ha contratado unos 200 voluntarios y, al tratarse de un partido de máximo riesgo, intervendrán también unos 400 agentes de la policía (incluidas unidades de caballería, perros guía, antidisturbios e incluso de vigilancia del subsuelo).