El equipo de Van Gaal venció a un débil Brujas
19 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El Barça sufrió en su estreno en la Liga de Campeones para derrotar al Brujas por 3-2. Los azulgrana, con un Saviola excepcional, tumbaron a un rival endeble que se limitó a defender, aunque con escaso acierto, y se encontró, casi sin quererlo, con dos tantos. Únicamente los mismos jugadores azulgrana eran capaces de echar por la borda sus opciones ante un rival tan débil. Louis Van Gaal puso en liza al once de sus amores. El sistema también fue idéntico al aplicado en San Mamés. Motta se agrega al centro del campo y deja toda la banda izquierda para Fernando Navarro. La medida provoca una fuerte acumulación en el centro del campo y contribuye a las labores defensivas del contrario. El Barça salió mordiendo. En tan sólo cuatro minutos Luis Enrique, vaya racha la del asturiano, desniveló el marcador. El Brujas, agazapado en dos líneas de cuatro jugadores, recibía un duro golpe a las primeras de cambio. El Barça se sentía dominador. Eran los únicos capaces de darle algo de intensidad a un partido muy mediocre. Tanta relajación apareció en una de las escasas llegadas del Brujas. Víctor Valdés cometió un error de principiante al salir a la desesperada cuando Puyol seguía con acierto la jugada. La acción del joven cancerbero se saldó con pena máxima pese a que en ningún momento tocó al delantero que engañó al alemán Fleischer, el colegiado del encuentro. El Barça tardó en recuperar su mejor juego. Aunque tras el gol de Luis Enrique, Saviola pudo repetir suerte, el equipo carecía de profundidad y de movilidad. Yacía aletargado. Sin mordiente y sin ideas. Entonces, emergió esplendorosa la figura de Javier Saviola. Su movilidad provocó la falta que Mendieta marcó gracias a Verlinden. Saviola encendió definitivamente la mecha con una acción de auténtico crack. El Pibito se deshizo de cuatro defensas para batir con la zurda a Verlinden. El gol tumbó al Brujas, que tuvo aire en la segunda parte porque el Barça no concretó las numerosas ocasiones de que dispuso al lo largo de todo el encuentro.