El conjunto pamplonés recibirá a los hombres de Irureta en El Sadar sin un patrón de juego definido y con incontables dudas acerca del rendimiento de la plantilla
14 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El Deportivo se enfrentará esta tarde en El Sadar a un equipo que huele a sufrimiento más que nunca. Lotina se fue al Celta y el Osasuna se quedó descompuesto y sin novia. Para aprovechar el legado del vizcaíno hace falta mano dura, debieron pensar los dirigentes navarros. Y ficharon al seleccionador mexicano, Javier Aguirre (que había defendido en once ocasiones la camiseta rojilla en la temporada 86-87). Sin embargo, después de una jornada de Liga (empate a dos goles en Villarreal) y una eliminatoria de Copa (victoria ante el Lemona por 0-3), el equipo jugará su primer encuentro oficial en El Sadar asfixiado por las dudas. Aguirre se olvidó del lapidario el entrenador propone y el jugador dispone y quiso embutir a su Osasuna en un 3-5-2 imposible. Dos goles en contra ante el Villarreal le obligaron a cambiar al 4-2-3-1 que presentará ante el Dépor. «Así estaré más tranquilo», explica. La defensa rojilla (antaño baluarte del equipo) dejaba demasiados espacios y pecaba de descoordinación. Aguirre se agobia con el calendario (visitará el Bernabéu y el Nou Camp en sus dos próximas salidas) y no quiere que su equipo se acostumbre a empezar los partidos perdiendo (sucedió en El Madrigal y ante el Atlético). El Osasuna de esta tarde no sabe a qué juega, cojea en defensa, le falta un líder y no goza de un ataque expeditivo. Demasiadas dudas para intentar superar a un aspirante a campeón de Liga. El Pipa Gancedo (otrora ídolo) es la imagen del desorden reinante. Paqui y Pablo García personifican la esperanza. La lucha y el orden (que aún intenta encontrar Aguirre) serán imprescindibles en un conjunto en el que la calidad individual se dosifica con cuentagotas. El presupuesto más bajo de Primera (unos 18 millones de euros) es una losa demasiado pesada para los navarros.