El Deportivo deberá plantearse seriamente hasta qué punto compensa desplazarse 53 kilómetros para jugar un partido de rivalidad en plena pretemporada. Tal vez una exigencia excesiva con un torneo oficial a las puertas. El Racing de Ferrol calentó el partido con su fútbol de combate, pero fue el Dépor el que perdió los estribos.
13 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Los blanquiazules olvidaron su mejor arma, el fútbol, para caer en la trampa verdiblanca de la tangana y acabar el encuentro con un expulsado, Capdevila, por una dura entrada. Pero el equipo se acordó de jugar cuando estaba con un hombre menos y contra las cuerdas. Una buena combinación en la media y el oportunismo de Changui para aprovechar una mala cesión fueron suficientes para dar al Dépor el trofeo Concepción Arenal y subir la cotización del delantero. Compenetración extrema El único secreto de este Deportivo es la compenetración extrema de un grupo de jugadores que trabaja desde hace tiempo en perfecta amalgama. Pero el equipo se desajusta y es más impreciso cuantas más incorporaciones recientes o futbolistas cedidos hay sobre el césped. Y no quiere esto decir que sean peores, ni mucho menos. Simplemente, que al equipo le cuesta más jugar de memoria. Pero curiosamente, lo que para el Dépor es dogma de fe no funciona de igual manera en un Racing que acaba de fichar a diez jugadores. ¿Y cuál es el nexo de unión de un equipo nuevo que, dentro de un orden, mostró un entendimiento notable? Pues el único posible en casos así, la garra. «Tengo un equipo agresivo», ha dicho recientemente el entrenador Luis César. El gallego continúa fiel a su estilo. A veces, demasiado agresivo. Está bien que Dutil, de choque en choque, se plante ante Juanmi (Manel, Donato y César, por el suelo). Pero ya no están tan bien sus escaramuzas con César en cada córner, o las tarascadas del sueco-bosnio Razic a un Manuel Pablo bastante cabreado. Pero lo cierto es que el Dépor se ha encontrado por primera vez con un rival que lo coge desprevenido por su actitud, que le coloca la defensa en el centro del campo y le roba balones a base de contumacia. Como en el caso del choque ante el Cruz Azul, un buen ensayo en ese sentido. En lo que respecta al espectáculo en sí, acertaron quienes optaron por el cine.