Un «pichichi» de verano

Toni Silva REDACCIÓN

DEPORTES

Mientras el Dépor le busca club, el jugador de Getafe se ha convertido en el máximo goleador de la pretemporada

26 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando Iván Pérez fichó por el Deportivo hace tres años, su padre y agente, José, insistió en que «Iván es mucho más goleador que su hermano Alfonso». La sentencia sonó exagerada, como si el padre mintiese conscientemente para empujar a su benjamín al éxito que ya había alcanzado Alfonso en el Real Madrid y en la selección. Pero José Pérez no mintió, simplemente la frase estaba incompleta: «Iván es mucho más goleador que su hermano Alfonso... en verano». Él tiene el pichichi estival del Deportivo con cinco goles en tres partidos. Cierto es que Ferdinand y Stam no militan en la defensa del Marino de Luanco, pero nadie le puede negar que es el ariete más entonado en el arranque de la pretemporada. Los escasos goles de Iván como actor blanquiazul, si bien son inútiles para objetivos de peso, acostumbran a salvar honrillas colaterales. Su gol ante el Vilalbés hace una semana evitó oír en las tertulias que el Deportivo es incapaz de marcarle a un Tercera División. Suyo fue también el tanto del triunfo sobre el Arsenal en Riazor por 2-1 en la Copa de la Uefa. La pena es que en la ida su equipo hubiera perdido por 5-1. Pero eso ya no dependía de Iván. Su currículo asombra. Ha ganado la Liga francesa con el Girondins de Burdeos y el campeonato español con el Dépor. Pero en cuanto se lee la letra pequeña de su trayectoria se entiende por qué los equipos no llaman a su puerta: apenas juega. Contribuyó al título de Liga del Dépor con la friolera de 27 minutos repartidos en tres encuentros. No obstante, la aportación de Iván Pérez fue tan importante como desconocida: nunca un futbolista jugó tan poco y se quejó menos todavía. Salía de los entrenamientos con la sensación del deber cumplido, sin expresar gestos de fastidio y, por tanto, sin enrarecer el ambiente del equipo. Aceptó sin rechistar su cesión al Numancia, con el que descendió, y posteriormente al Leganés. Su docilidad en el vestuario roza el fatalismo, como si su destino ya estuviese escrito y sólo quedase esperar. El día en que Iván Pérez se presentó en la plaza de Pontevedra como jugador del Dépor, el primer periodista que se dirigió a él cometió el lapsus de llamarle Alfonso. Su hermano es también su losa profesional. El deporte alberga casos en que el hermano pequeño supera a sus mayores. Arancha Sánchez Vicario llegó más lejos que sus hermanos Emilio y Javier. Venus ya no puede con Serena. E incluso Ralf Schumacher ha sido capaz de ganar un Gran Premio de Alemania en las narices de su hermano pentacampeonísimo Michael. Pero en los Pérez de Getafe la sombra de Alfonso es demasiado alargada para Iván. Del Madrid al Leganés Valdano lo subió al primer equipo del Real Madrid un año después de descubrir a Raúl. También Arsenio contó con él en la entidad blanca, pero pronto le recomendó un cambio de aires. De allí pasó al Extremadura. En el Betis coincidió con su hermano. Trabajó a las órdenes de Luis Aragonés («Niño, yo te voy a hacer triunfar en el fútbol», llegó a decirle), Vicente Cantatore y Javier Clemente. Gracias al de Barakaldo, que no lo quiso en el Betis, Iván fue campeón con el Girondins. Hoy jugará en Xove y el jueves en Sarria. Pero mientras él marca goles en la provincia de Lugo, Lendoiro estará marcando teléfonos de clubes que quieran adoptar a Iván una temporada más. Cada diana que haga en Xove o en Sarria será un argumento más para el presidente deportivista, un paso más para alejarse de A Coruña. E Iván se irá sin hacer ruido.